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El Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat aprueba una compensación presupuestaria. ¿Un simple reacomodo contable o un indicio de prioridades cambiantes en la cartera social?
La Resolución N° 74/IVC/26 del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires no es un detalle menor: aprueba una compensación presupuestaria. Esto, en el lenguaje de la administración pública, significa un reajuste de partidas, moviendo fondos de un área a otra o de un programa a otro dentro del mismo presupuesto. Si bien es una práctica habitual para adaptar los recursos a las necesidades cambiantes o imprevistas, siempre es un termómetro de las prioridades de gestión. ¿Se están reasignando fondos para atender emergencias habitacionales, o para fortalecer programas de desarrollo humano? El texto escueto no lo detalla, pero estas compensaciones pueden tener un impacto directo en la ejecución de políticas públicas. Para los ciudadanos, especialmente aquellos que dependen de los programas de hábitat y desarrollo social, estos movimientos de fondos pueden significar la aceleración o ralentización de proyectos clave. El desafío es que estos ajustes se realicen con la máxima eficiencia y transparencia, garantizando que los recursos lleguen a quienes más los necesitan y se utilicen de manera óptima. La falta de especificación en el Boletín Oficial sobre el destino exacto de estos fondos obliga a los ciudadanos a estar más alertas y a exigir rendición de cuentas sobre la gestión de recursos que son de todos.
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