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El Banco Central dio un giro audaz: se habilitan las cuentas corrientes en dólares y los ECHEQ en moneda extranjera. Una medida que promete revolucionar las finanzas personales y empresariales, ¿o es solo un espejismo en la 'jungla' cambiaria?
¡Atención, ahorristas y empresarios! El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acaba de lanzar una medida que podría cambiar el juego para quienes operan con la divisa estadounidense. A través de la Comunicación "A" 8299/2025, se habilitan las cuentas corrientes en dólares, permitiendo una formalización inédita en el sistema financiero. Esto no es menor en un país con una fuerte cultura bimonetaria.
Desde ahora, las entidades financieras podrán abrir cuentas corrientes en dólares, un paso clave para integrar las operaciones en moneda extranjera al circuito formal. Lo más disruptivo es la posibilidad de girar cheques electrónicos (ECHEQ) en dólares, lo que simplificará transacciones y reducirá la necesidad de manejar billetes físicos, con los riesgos que ello conlleva. Imaginate pagarle a un proveedor o recibir un pago importante sin mover un solo dólar en efectivo: ¡una verdadera brisa de aire fresco para muchos!
Sin embargo, no todo es color de rosas. Si bien se permiten giros en descubierto en estas cuentas, estarán sujetos a las estrictas normas de Política de Crédito y su cancelación solo podrá hacerse con fondos en dólares de libre disponibilidad del cliente. El BCRA también fijó una fecha límite: el 1 de diciembre de 2025 para que los bancos adapten sus sistemas y permitan el depósito de ECHEQ en dólares. Esto significa que la implementación no será inmediata y habrá un período de ajuste.
Esta medida llega en un contexto de alta dolarización de la economía argentina, donde gran parte de las transacciones importantes se realizan en moneda extranjera, muchas veces por fuera del circuito bancario. Al formalizar estas operaciones, el BCRA busca dar mayor transparencia y seguridad, además de facilitar el comercio y las inversiones. Para los ciudadanos comunes y las empresas, significa mayor comodidad y menos exposición a riesgos asociados al manejo de efectivo. Es un guiño a la libertad financiera, aunque con las limitaciones propias de una economía aún bajo un estricto control. ¿Será este el primer paso hacia una mayor desregulación o solo un parche para una realidad ineludible?