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Una serie de resoluciones revelan el día a día de la administración pública, con aprobaciones de gastos, modificaciones presupuestarias y la anulación de una norma previa, mostrando los engranajes internos del Estado.
Mientras la atención mediática se centra en las grandes políticas, el Boletín Oficial nos da un vistazo a la maquinaria interna que mantiene al Estado en funcionamiento. Varias resoluciones de los Ministerios de Salud y Educación detallan movimientos administrativos que, aunque no generen titulares, son esenciales para la gestión cotidiana.
En el Ministerio de Salud, las Resoluciones N° 34/SSAH/26 y N° 35/SSAH/26 simplemente aprueban gastos, un trámite rutinario que asegura el flujo de recursos para el funcionamiento de dependencias y programas. A esto se suma la Resolución N° 63/SSAPAC/26, que deja sin efecto una resolución anterior (RESOL-2026-60-GCABA-SSAPAC). Este tipo de movimientos, sin ofrecer detalles sobre el contenido de la norma revocada, suele indicar correcciones administrativas o la obsolescencia de una disposición.
Por su parte, el Ministerio de Educación, con la Resolución N° 114/MEDGC/26, realiza una modificación de créditos. Estas reasignaciones presupuestarias son comunes y buscan ajustar los recursos a las necesidades cambiantes o prioridades del área. > Aunque estas medidas parecen meramente técnicas, son el esqueleto sobre el que se construyen los servicios públicos. Son las decisiones que permiten que se pague una factura, se compre un insumo o se reoriente un fondo. Para el ciudadano común, la principal implicación es la eficiencia y transparencia de estos procesos, ya que de ellos depende en última instancia la calidad de los servicios que recibe.