Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
Mientras se pregona la *desregulación* y el *achicamiento del Estado*, la Jefatura de Gabinete extiende, una vez más, la designación transitoria de Hernán Pablo Iris. ¿El detalle? Su cargo está *excepcionalmente* fuera de las restricciones que rigen para el resto de la administración. ¿Privilegios o necesidad?

En un movimiento que despierta interrogantes sobre la coherencia de la política de 'desregulación' del actual gobierno, la Jefatura de Gabinete de Ministros acaba de oficializar la prórroga de la designación transitoria del señor Hernán Pablo Iris (DNI 26.553.952) como Coordinador de Ceremonial y Protocolo. La medida, publicada en el Boletín Oficial, extiende su permanencia en el cargo desde el 11 de noviembre hasta el 2 de diciembre de 2025.
Lo más llamativo de esta resolución es que la prórroga queda exceptuada de las restricciones establecidas en el Decreto N° 1148 de fecha 30 de diciembre de 2024, una normativa que busca justamente limitar este tipo de designaciones. Mientras el discurso oficial apunta a la racionalización del gasto y la reducción del personal estatal, el caso Iris se presenta como una 'excepción' que genera ruido.
Desde la Jefatura de Gabinete argumentan que 'no se ha podido tramitar el proceso de selección' para cubrir el cargo de manera permanente, una justificación que se repite en muchos casos de designaciones transitorias que se extienden indefinidamente. Esto plantea una pregunta crucial: ¿por qué no se logra avanzar con los concursos que garantizarían transparencia y la elección de personal por mérito?
La medida implica que el gasto por esta designación será cubierto con las partidas presupuestarias de la Jurisdicción 25 - JEFATURA DE GABINETE DE MINISTROS. Aunque se trata de un cargo de Nivel B - Grado 0 con Función Ejecutiva Nivel IV, el caso es emblemático de cómo las estructuras administrativas, a pesar de los anuncios de 'transformación del Estado' del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, siguen operando bajo lógicas que a veces parecen contradecir los propios mandatos.
Para el ciudadano común, esto significa que la gestión del empleo público sigue siendo un laberinto de decretos y resoluciones donde las excepciones pueden ser la regla. Es fundamental que los procesos de selección se agilicen y que la transparencia sea la bandera para evitar que estos 'cargos eternos' se conviertan en una costumbre arraigada.