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La Secretaría de Hacienda endurece los controles financieros e introduce un flamante comprobante para agilizar la recuperación de deudas millonarias. ¿Quiénes deben temblar? Las empresas que no cumplan con sus obligaciones garantizadas por el Tesoro Nacional. Una medida clave para la transparencia y las arcas públicas.
El Ministerio de Economía, a través de la Secretaría de Hacienda, puso en marcha una nueva herramienta que promete hacer temblar a quienes tengan deudas con el Estado Nacional. Se aprobó el “Comprobante de Gestión Solicitud de Cobranza de RECAC Avales (SOC-RCA)”, una pieza clave que se integra al ya conocido “Marco Conceptual del Circuito de Cobranzas del Tesoro Nacional (COTENA)” dentro del Sistema Integrado de Información Financiera Internet (e-SIDIF).
En criollo, el Gobierno busca ser más eficiente y contundente a la hora de recuperar los avales, fianzas y garantías que otorgó y que, lamentablemente, cayeron en incumplimiento. Hasta ahora, el proceso existía, pero con este nuevo comprobante, se busca sistematizar y agilizar la gestión, haciendo que la Tesorería General de la Nación y la Contaduría General de la Nación tengan un camino más claro y firme para exigir el pago de estas obligaciones.
Para el ciudadano de a pie, esta medida es una buena noticia: significa que el Estado está protegiendo los fondos públicos con mayor rigor. Menos dinero perdido por avales caídos podría significar más recursos disponibles para otras áreas. Para las empresas u organismos que han recibido garantías del Estado y no han cumplido, la señal es clara: la posibilidad de que el Estado recupere esos fondos se vuelve más concreta y rápida. No hay lugar para la desidia financiera cuando hay dinero público en juego.
La normativa se apoya en leyes de administración financiera ya existentes, como la Ley 24.156, y resoluciones previas que definen el “Registro de Créditos a Cobrar (RECAC)”. El objetivo es claro: cerrar las brechas en la cadena de cobranza y asegurar que cada peso avalado por el Tesoro Nacional, si no es pagado por el deudor original, sea recuperado con la mayor celeridad posible.