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Una mención fugaz en el Boletín Oficial a un decreto de 1996 revela la maraña burocrática detrás de cada trámite, un recordatorio de cómo la administración pública opera en las sombras con papeles y sellos.
En el vasto universo del Boletín Oficial, a veces aparecen fragmentos que, a primera vista, parecen sacados de un archivo olvidado. Tal es el caso de la referencia al Decreto N° 4041/96. Este artículo, extremadamente conciso, no nos revela el contenido de dicho decreto, sino que funciona como un cierre administrativo genérico para algún proceso previo no especificado.
El texto simplemente instruye: “Notificar al Fiscal de Estado, comunicar e incorporar en el Sistema de Información Normativa y Documental Malvinas Argentinas (SINDMA), y girar a la Dirección de Contrataciones de Obra Pública. Cumplido, archivar.” Esto es el ABC de la gestión documental pública: informar a los organismos pertinentes y guardar los papeles. No hay una medida concreta, un cambio de política o un impacto directo discernible para el ciudadano común. Es la máquina administrativa funcionando, pero sin que se sepa qué proceso concluye.
Para el ojo no entrenado, este tipo de publicaciones son ruido blanco. Sin embargo, para la gestión interna, son el eslabón final de una cadena de decisiones. Nos recuerda que detrás de cada gran anuncio, hay innumerables pasos burocráticos, referencias legales y sellos que se cumplen al pie de la letra.
“Este tipo de menciones son la columna vertebral invisible de la administración, garantizando la trazabilidad y legalidad de los expedientes, aunque no siempre con la espectacularidad de otras noticias,” podría decir un experto en Derecho Administrativo.
Su baja relevancia para el público general contrasta con la obligación de procesar cada artículo, incluso los más oscuros, para entender la totalidad del Boletín Oficial.