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Con un impulso renovable, la Secretaría de Energía autorizó el ingreso de dos parques solares fotovoltaicos, uno gigante en Catamarca y otro más modesto en Buenos Aires, al Mercado Eléctrico Mayorista. ¿Un paso firme hacia la independencia energética o más costos ocultos?
La Argentina da un nuevo (y doble) paso en su carrera por la energía limpia, aunque con las habituales letras chicas. La Secretaría de Energía, bajo la órbita del Ministerio de Economía, acaba de dar luz verde a dos proyectos solares clave que se incorporarán al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). Se trata de las Resoluciones 289/2025 y 291/2025, ambas del 8 de julio, que ponen el foco en el sol como fuente de poder.
Por un lado, la empresa MSU GREEN ENERGY CATAMARCA S.A. recibió la autorización para su Parque Solar Fotovoltaico MSU San Martín I, una verdadera central de 330 Megavatios (MW) que se erigirá en Capayán, Catamarca. Esta megaobra se conectará al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) a través de la Estación Transformadora San Martín. ¡Un gigante de la energía renovable para el norte argentino!
Por el otro, ENERGÍA FORTÍN LOBOS S.A. también se suma con su Parque Solar Fotovoltaico Fortín Lobos, de 4,56 MW, ubicado en el partido bonaerense de Lobos. Este proyecto, de menor escala pero igualmente significativo, se vinculará al SADI mediante instalaciones de EDEN S.A. en la Estación Transformadora Lobos.
Ambas empresas han cumplido con todos los requisitos técnicos y, crucialmente, con los estudios de impacto ambiental aprobados por las autoridades provinciales. Esto es un punto a favor para la transparencia y la sostenibilidad de los proyectos.
Sin embargo, la medida no está exenta de su cuota de polémica. Las resoluciones instruyen a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA) a que cualquier sobrecosto o penalidad que se genere por eventuales indisponibilidades de estas nuevas centrales sea cargado directamente a las empresas titulares. Esto significa que, si hay fallas o problemas de conexión, el costo no lo absorberá el sistema general, sino los propios generadores. Una señal clara de responsabilidad empresarial, pero que también podría generar roces en el futuro si los problemas se vuelven recurrentes.
Para el ciudadano, estas medidas implican una mayor diversificación de la matriz energética y un impulso a las inversiones en tecnologías más limpias, lo que a largo plazo podría traducirse en una energía más sostenible. La integración de estos proyectos al MEM es una buena noticia para el sector y para el medio ambiente, pero el ojo debe estar puesto en la eficiencia y en que los costos no se terminen trasladando a la tarifa.