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En un giro que desafía la "transformación del Estado", el Gobierno extiende por 180 días los contratos de personal en la Dirección Nacional de Migraciones, algunos sin cumplir los requisitos. ¿Un parche burocrático o una estrategia para mantener el status quo?
El Boletín Oficial de hoy destapó un festival de prorrogaciones que encienden las alarmas sobre la prometida "desregulación" y "transformación del Estado". A través de las Resoluciones 311/2025, 312/2025, 313/2025, 314/2025 y 315/2025, la Jefatura de Gabinete de Ministros, bajo la órbita de la Vicejefatura de Gabinete del Interior, decidió extender por 180 días las designaciones transitorias de varios empleados en la Dirección Nacional de Migraciones (DNM).
Estas medidas, que afectan a agentes como Jorge Héctor Ibarra (Delegado de Río Gallegos), Valeria Angélica Torres (Asistente Administrativo de Posadas), Lourdes María Llorvandi (Delegada de Córdoba), Carlos Alberto Marín (Asistente Administrativo de la Dirección General de Movimiento Migratorio), Ernesto Javier Zapata (Asistente Administrativo de Mendoza), Gustavo Daniel Rojas (Asistente Administrativo de Corrientes) y Ronald Adrián Burig (Asistente Administrativo de Iguazú), son un calco de la burocracia que se busca combatir.
El argumento es siempre el mismo: "razones operativas" impidieron cubrir los cargos de forma permanente. Pero lo más llamativo es que varias de estas prorrogaciones se otorgan con "autorización excepcional por no reunir los requisitos mínimos" del Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP). Esto plantea serias dudas sobre la idoneidad del personal y la transparencia en la gestión de los recursos humanos del Estado.
En la práctica, estas resoluciones implican que empleados que deberían haber concursado o ser reemplazados, continúan en sus puestos por otros seis meses. El costo de estas designaciones seguirá siendo afrontado por las "partidas específicas del presupuesto vigente" de la DNM. Mientras el gobierno habla de achicar el Estado, estas medidas muestran la dificultad de implementar cambios profundos en la plantilla de organismos clave. La promesa de cubrir estos cargos de forma permanente en los próximos 180 días hábiles parece una meta ambiciosa, dada la historia de prorrogaciones continuas. Para el ciudadano de a pie, esto se traduce en una Dirección Nacional de Migraciones que sigue operando con personal en situación de "transitorio eterno", lo que puede afectar la eficiencia y la calidad de los servicios migratorios. ¿Se viene la verdadera transformación o solo más parches?