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El Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) dictó la caducidad de múltiples autorizaciones radioeléctricas a operadores de todo el país. Esta movida, que afecta tanto a empresas como a particulares, obliga a los titulares a cesar sus transmisiones y pone de manifiesto una limpieza en el espectro.
El Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) ha desatado una ola de caducidades que impacta directamente en el dial argentino. A través de una serie de edictos de notificación, el organismo comunicó la pérdida de autorizaciones radioeléctricas a varios particulares y empresas, marcando un antes y un después para aquellos que operaban en el éter nacional.
Las resoluciones RESOL-2024-325-APN-ENACOM#JGM (21/08/2024), RESOL-2024-1063-APN-ENACOM#JGM y RESOL-2024-1053-APN-ENACOM#JGM (ambas del 03/10/2024) declaran la caducidad de licencias para el uso del espectro radioeléctrico. Aunque los motivos específicos no se detallan, usualmente se deben a incumplimientos normativos, falta de renovación o abandono de la actividad.
Esta purga alcanza a Martino Carlos Alberto, Erwin Rosenthal, Navarro Cardenas Maria Francisca, la empresa BAFF S.R.L., Soto Juan Jose, Rios Francisco Joaquin, Castell Hermanos S.A. y Guarnieri Roberto Agustin. Para ellos, significa el fin de sus operaciones legales en el espectro radioeléctrico, obligándolos a cesar cualquier transmisión.
"Las dependencias competentes deberán asentar en los registros la caducidad de la autorización de frecuencia", sentencia el Artículo 2º.
Esto implica que ENACOM está reordenando el espectro, liberando frecuencias que podrían ser reasignadas en el futuro. Podría abrir la puerta a nuevos actores o a la expansión de servicios, potencialmente mejorando la oferta de comunicaciones. Sin embargo, para los afectados, es una restricción severa a su actividad.
Estas notificaciones se enmarcan en el Artículo 42 del Decreto 1759/72 y la Ley Nacional de Procedimientos Administrativos Nº 19.549. Son un claro recordatorio de que las autorizaciones no son perpetuas y exigen cumplimiento constante. Operadores y empresas deben estar extremadamente atentos a sus obligaciones para evitar perder su señal. Esta acción administrativa es vital para el ordenamiento del espacio radioeléctrico, un recurso limitado y estratégico para el país.