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El Ente Nacional de Comunicaciones declaró la caducidad de múltiples autorizaciones radioeléctricas, dejando a varias empresas y particulares fuera de juego en el espectro. ¿Quiénes son los afectados y por qué se les cayó la licencia?
El Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) ha desatado una verdadera purga en el dial, declarando la caducidad de numerosas autorizaciones radioeléctricas. En una serie de edictos publicados en el Boletín Oficial, el organismo notificó a diversos operadores y particulares que sus permisos para utilizar frecuencias han sido revocados, marcando un precedente sobre la necesidad de cumplir con las normativas vigentes.
Entre los afectados, encontramos a nombres como “ARRIOLA, OSCAR GUILLERMO - CADAMURO, ELSO DANIEL - ESTANCIA SAN JORGE - RIVERA, JOSE HORACIO - TRANSPORTE NELSON S.R.L.”, “RAMOS NELSON EDGARDO”, “CHIODI, FM CENTRO S.R.L., HERNANDEZ RAUL EDUARDO”, y “RODRIGUEZ ELVIO ERNESTO , SERTEC S.R.L, SORAMEL OSCAR JOSE”. Para todos ellos, la Resolución 2024-1054-APN-ENACOM#JGM o la RESOL-2024-1055-APN-ENACOM#JGM dictada el 03/10/2024 significa el fin de sus operaciones o proyectos que dependían de dichas autorizaciones.
La medida, fundamentada en el Artículo 1° de las resoluciones, implica que las dependencias competentes deberán asentar en los registros la “caducidad de la autorización de frecuencia”. Esto no es un mero trámite: significa que estos actores pierden el derecho a operar en el espectro radioeléctrico que tenían asignado. La notificación se realiza conforme a la Ley Nacional de Procedimientos Administrativos Nº 19.549 y el Decreto Nº 1.759/72 T.O.2017, garantizando el debido proceso.
La decisión del interventor Juan Martín Ozores y su equipo, aunque administrativa, envía un claro mensaje: la regulación del espectro radioeléctrico es una prioridad y el incumplimiento de las condiciones que llevaron al otorgamiento de las autorizaciones tendrá consecuencias. Esto puede ir desde la falta de uso de la frecuencia, el no pago de cánones, o el incumplimiento de requisitos técnicos o legales. Para los ciudadanos, esto significa un reordenamiento del espacio radioeléctrico, que podría abrir puertas a nuevos licenciatarios o mejorar la calidad de los servicios existentes si las frecuencias se reasignan. En un país donde la conectividad es clave, la gestión eficiente de estas autorizaciones es fundamental.