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El Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) aprueba un reglamento actualizado para el almacenaje de gas natural, reafirmando su autoridad frente a las objeciones de grandes empresas del sector. ¿Un golpe de timón regulatorio que prioriza la seguridad o una traba para la industria?
En una movida que genera chispas en el sector energético, el ENTE NACIONAL REGULADOR DEL GAS (ENARGAS) acaba de soltar la Resolución N° 41/2025, aprobando el "Reglamento para el Almacenaje de Gas Natural – Actualización año 2025". Esta medida llega después de una tensa consulta pública donde gigantes como Transportadora de Gas del Sur, YPF S.A., y Galileo Technologies S.A. (GALILEO) presentaron sus observaciones, muchas de ellas cuestionando la competencia del organismo.
El organismo regulador no se achicó. En un contundente "Considerando", el ENARGAS ratifica que la Ley N° 24.076 le otorga facultades legislativas delegadas por el Congreso para dictar reglamentos en materia de seguridad, normas técnicas y fiscalización. Específicamente, subraya que los almacenadores de gas son "sujetos de la industria" y, por lo tanto, están bajo su órbita de control, especialmente en temas de seguridad pública.
La controversia giró en torno a si el ENARGAS podía regular más allá de la seguridad, pero la resolución deja claro que su competencia abarca el almacenaje subterráneo de gas natural, excluyendo instalaciones de producción en yacimientos o aquellas para uso propio de licenciatarias de transporte y distribución. Además, el organismo reafirma su facultad para fijar la tasa de fiscalización y control que deben abonar anualmente los almacenadores, transportistas, comercializadores y distribuidores, una cuestión que había generado fricción.
Para los ciudadanos, esta actualización busca garantizar la seguridad y confiabilidad del suministro de gas, un aspecto no menor en un país con una vasta red de distribución. Para las empresas, implica un mayor escrutinio regulatorio y la necesidad de ajustar sus operaciones a las nuevas normativas, con posibles sanciones por incumplimiento. El sector energético, siempre en el ojo de la tormenta, deberá digerir esta nueva capa de reglamentación que el ENARGAS impone, dejando claro quién tiene la última palabra en el almacenaje de gas.