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El Ministerio de Cultura porteño, bajo la lupa por una catarata de resoluciones que aprueban contratos artísticos y una enigmática anulación. ¿Qué hay detrás de este *derroche* de gestión y quiénes son los verdaderos beneficiados?
El Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires revela un intenso movimiento en el Ministerio de Cultura, con una serie de resoluciones que aprueban contratos de locación de servicios artísticos, sumado a una intrigante revocación. Esta avalancha de gestiones administrativas, aunque rutinaria, pone de manifiesto el pulso y la dirección de la inversión cultural pública.
Las Resoluciones N° 254, 255, 265, 553, 554, 555 y 556/MCGC/26 confirman la aprobación de múltiples contratos para artistas. Si bien los nombres y montos específicos no se detallan, esta seguidilla de aprobaciones indica una actividad constante en la contratación de talento para eventos y programas culturales de la Ciudad. Para el contribuyente, esto significa que sus impuestos están financiando la agenda cultural, aunque la opacidad en los detalles impide una evaluación completa del quién y cuánto.
Pero el plato fuerte viene con la Resolución N° 266/MCGC/26, que deja sin efecto la Resolución N° 17-MCGC/26. ¿Qué llevó a esta marcha atrás? ¿Hubo irregularidades, cambios de estrategia o un simple error burocrático? Esta anulación genera interrogantes sobre la planificación y la eficiencia dentro del Ministerio. Es una señal de que no todo lo que se aprueba se concreta, o que las prioridades pueden cambiar drásticamente.
Para el sector artístico, estas resoluciones representan oportunidades laborales cruciales. Sin embargo, la falta de transparencia sobre los beneficiarios y los criterios de selección deja un sabor agridulce. ¿Son estos fondos distribuidos equitativamente o benefician siempre a los mismos circuitos? La ciudadanía tiene derecho a saber cómo se gestionan los recursos destinados a la cultura.
Para estar al tanto de futuras revelaciones y entender el destino de los fondos públicos, se recomienda seguir las publicaciones oficiales y exigir mayor claridad al Ministerio de Cultura.