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Un diplomático promovido en 2024 reclamó diferencias salariales desde 2022, pero el Gobierno ratificó que los beneficios económicos de los ascensos no son retroactivos, agotando la vía administrativa.
El Boletín Oficial destapó un nuevo frente de conflicto en la Cancillería. El Decreto 593/2025 rechaza de plano el recurso jerárquico interpuesto por el señor Diego Rubén CASTIGLIONI, un Secretario de Embajada y Cónsul de Primera Clase, quien exigía que su promoción a la Categoría “E” le fuera reconocida con efectos salariales desde el 1° de enero de 2022, y no desde el 1° de enero de 2024, como estableció la Resolución N° 337/24 del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Castiglioni argumentó que la decisión de la Cancillería lesionaba su derecho de propiedad al excluir las diferencias salariales del período entre 2022 y 2024. Según el diplomático, esta exclusión carecía de respaldo normativo y no estaba prevista en la Ley del Servicio Exterior de la Nación N° 20.957. Sin embargo, el Gobierno, con el aval de la Procuración del Tesoro de la Nación, fue contundente.
"Los efectos retroactivos de los ascensos lo son, únicamente, con respecto a la antigüedad con el fin de garantizar al agente el derecho a la carrera... en cambio, los efectos económicos que tengan como causa una promoción escalafonaria recién se producen a partir de la existencia de la vacante o a partir del momento en que esta se libere."
Es decir, la antigüedad es retroactiva, pero la billetera, no. La promoción de Castiglioni se concretó a partir del 1° de enero de 2024, cuando se liberaron las vacantes correspondientes. Por lo tanto, el derecho a percibir las remuneraciones de su nueva categoría nace recién en ese momento, sin retroactividad alguna. Con este decreto, se agota la vía administrativa, aunque Castiglioni tiene 180 días hábiles judiciales para llevar su reclamo a la justicia. Un duro golpe para los bolsillos de los diplomáticos que esperaban un reconocimiento más amplio.