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El Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) desató la polémica al aprobar una contratación directa por $25 millones para solo diez notebooks, levantando sospechas sobre el manejo de los fondos públicos y el verdadero costo de la tecnología estatal. ¿Un gasto justificado o un derroche inaceptable?
Una nueva resolución del Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS), la Resolución Sintetizada 4/2026, ha encendido las alarmas en el ámbito de las finanzas públicas. El organismo, que debería velar por el servicio de agua y saneamiento, ha dado luz verde a una contratación directa para la adquisición de DIEZ (10) notebooks, estableciendo un presupuesto total de PESOS VEINTICINCO MILLONES ($ 25.000.000), IVA incluido.
La cifra, que arroja un costo promedio de $2.500.000 por cada equipo, ha generado un fuerte cuestionamiento sobre la eficiencia y transparencia del gasto estatal. En un contexto donde la austeridad es la bandera, esta erogación millonaria por una cantidad tan reducida de dispositivos tecnológicos parece, cuanto menos, desproporcionada.
La medida se ampara en el Reglamento de Contrataciones del ERAS y en pliegos de bases y condiciones aprobados previamente, lo que sugiere que, si bien el procedimiento sería formalmente correcto, el valor unitario de los bienes a adquirir es lo que realmente llama la atención. ¿Qué tipo de notebooks se compran a ese precio? ¿Son equipos de ultra alta gama o hay otros factores que inflan los costos?
Para el ciudadano común, esta noticia resuena con la eterna pregunta: ¿se cuida el dinero de los contribuyentes? La compra, que es meramente administrativa para equipar al propio ente, no impacta directamente en los servicios de agua y saneamiento, pero sí en la percepción de cómo se administran los recursos que provienen de los impuestos. La falta de detalle sobre las especificaciones técnicas de los equipos en el resumen público solo alimenta las suspicacias. Es fundamental que los organismos públicos transparenten al máximo sus gastos, especialmente cuando las cifras resultan tan llamativas. Estar atentos a los detalles de este tipo de compras es clave para fiscalizar el uso de nuestros recursos.