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Un giro inesperado en la gestión aduanera: la Aduana de Iguazú autoriza una subasta electrónica de mercadería incautada, mayormente caucho y metales, bajo la bandera de la "economía circular". ¿Negocio verde o limpieza de depósitos?
La Aduana de Iguazú ha dado un paso audaz al anunciar una mega subasta pública electrónica de mercaderías que, según la propia entidad, han sido "desnaturalizadas". ¿Qué significa esto? Básicamente, se trata de una montaña de residuos, principalmente caucho, alambre y nylon, que fueron incautados y ahora buscan una segunda vida. La movida, autorizada por la Disposición 93/2025, se venderá a través de la plataforma del BANCO DE LA CIUDAD de BUENOS AIRES el próximo 4 de septiembre de 2025.
El organismo defiende esta iniciativa enmarcada en el concepto de "economía circular", la cual busca transformar los residuos en recursos productivos. Afirman que del reciclado se obtienen tres productos con una "efectividad del 99,9%". Es una estrategia que contrasta con la vieja "economía lineal" de extraer, producir, consumir y desechar. La Aduana asegura que los valores base, descripciones y fotografías de los bienes estarán disponibles en la web de subastas, invitando a todo el público a participar.
"Se impulsa su comercialización por medio de pública Subasta, bajo modalidad electrónica, para la reutilización de los mismos, considerando que del reciclado se obtienen tres productos resultantes: caucho en diferentes granulometrías, alambre y nylon."
¿Qué cambia? La Aduana no solo incauta, sino que ahora busca monetizar y reciclar activamente estos materiales, lo que podría sentar un precedente para otras jurisdicciones. ¿Cómo afecta a la sociedad? Abre una oportunidad para empresas del sector del reciclaje y la manufactura, y promueve un modelo de consumo más sostenible. Para el ciudadano común, es una ventana a cómo el Estado maneja los bienes confiscados, y una muestra de cómo se puede integrar la sostenibilidad en la gestión pública.
Contexto: Este tipo de subastas no son nuevas, pero el enfoque en la "economía circular" y la reutilización es un matiz moderno. La transparencia de la subasta electrónica es clave para evitar suspicacias. Es una medida que podría oxigenar los depósitos aduaneros y, al mismo tiempo, generar ingresos, ¡todo bajo el paraguas de la sustentabilidad!