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La Superintendencia de Servicios de Salud vive días turbulentos con una renuncia clave en Evaluación de Tecnologías y dos cesantías fulminantes por 'abandono de servicio'. ¿Se avecina una reestructuración profunda o es una purga silenciosa en el organismo?
La Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) está en el ojo de la tormenta con una serie de movimientos de personal que generan más preguntas que respuestas. Las Resoluciones 1365, 1407 y 1411/2025, publicadas en el Boletín Oficial, confirman una renuncia estratégica y dos cesantías disciplinarias que impactan directamente en el funcionamiento interno del organismo.
Primero, la farmacéutica Sabrina Eliana Hnatiw (DNI 30.978.089), quien se desempeñaba como Coordinadora de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, presentó su renuncia, efectiva a partir del 1º de abril de 2025. Este cargo es fundamental para la supervisión y aprobación de nuevas tecnologías y tratamientos en el sistema de salud, por lo que su partida podría generar un vacío o una ralentización en procesos vitales. Si bien la resolución simplemente acepta su renuncia, la pregunta es: ¿por qué una funcionaria en un puesto tan sensible decide dar un paso al costado?
Pero el plato fuerte de la jornada son las dos cesantías. Mario Alberto Cardozo (DNI 27.108.468), un agente de planta permanente con un puesto de Nivel C, Grado 5, fue desvinculado a partir del 8 de abril de 2024. La razón: inasistencias injustificadas que excedieron los límites permitidos por la Ley 25.164 de Empleo Público Nacional.
El caso más llamativo es el de Ángela Del Carmen Coronel (DNI 10.123.225), también agente de Nivel C, Grado 8, cuya cesantía rige desde el 9 de diciembre de 2024. Tras múltiples intimaciones para que retomara sus tareas y justificara sus ausencias, y a pesar de haber sido declarada en condiciones de reintegro laboral por el Ministerio de Salud, la agente no se reincorporó. Esto configuró el 'abandono de servicio', una falta grave que llevó a la máxima sanción.
Estas medidas drásticas, aunque administrativas, envían un mensaje contundente sobre la disciplina y la asistencia en el ámbito público. Para el ciudadano común, estos movimientos pueden parecer lejanos, pero la eficiencia y la correcta dotación de personal en organismos como la SSS son cruciales para garantizar la calidad y accesibilidad de los servicios de salud en todo el país. La falta de personal o la rotación en puestos clave podría, a largo plazo, afectar la operatividad y la capacidad de respuesta de la Superintendencia.