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La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) dio luz verde a licencias para personal y una autorización crítica para la CNEA, priorizando el *interés público* y la continuidad de proyectos estratégicos, aun cuando los implicados arrastraban deudas regulatorias.
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) ha desatado una controversia al otorgar permisos y licencias fundamentales para la actividad nuclear en el país, incluso cuando la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), uno de los actores principales, mantenía deudas por tasas regulatorias.
Mediante las Resoluciones 47/2025 y 51/2025, la ARN concedió Permisos Individuales para el Uso de Radioisótopos o Radiaciones Ionizantes y Licencias Individuales y Renovaciones de Autorizaciones Específicas para personal de Instalaciones Clase I. Estas son medidas rutinarias que aseguran que el personal que opera en el delicado ámbito nuclear cuenta con la capacitación y habilitación necesarias. Sin embargo, las Resoluciones 50/2025 y 53/2025 son las que encienden las alarmas.
En la Resolución 50/2025, la ARN otorgó licencias y renovaciones para personal de la CNEA que se desempeña en Instalaciones Clase I, a pesar de que la CNEA adeudaba el pago de la tasa regulatoria establecida en la Ley N° 24.804. La justificación fue el interés público, aplicando eso sí, los intereses punitorios correspondientes.
Pero el plato fuerte es la Resolución 53/2025. Aquí, la ARN concedió una AUTORIZACIÓN DE PRÁCTICA NO RUTINARIA para la "PLANTA DE FABRICACIÓN DE ELEMENTOS COMBUSTIBLES PARA REACTORES DE INVESTIGACIÓN (ECRI)" de la CNEA, ubicada en el Centro Atómico Constituyentes. ¿Adivinen qué? También con deudas de tasas regulatorias (Factura N° 0001-00068268).
La ARN argumentó que esta autorización es "fundamental para concretar la Etapa III del proceso de Ampliación y Mejora del sistema de ventilación de las líneas de caja de guantes y permitirá optimizar las condiciones vinculadas a protección radiológica y seguridad nuclear de la Instalación." Además, señaló que "sin la Autorización de la Práctica No Rutinaria, se ponen en riesgo compromisos como el suministro de blancos de irradiación para el RA-3 que garantiza el abastecimiento de molibdeno 99 e Iodo 131 para uso en medicina nuclear y la provisión de 65 elementos combustibles para el Proyecto RA-10".
Esto plantea una pregunta crucial: ¿hasta qué punto el 'interés público' justifica pasar por alto el cumplimiento de las obligaciones financieras regulatorias? Si bien la continuidad de la medicina nuclear (molibdeno 99 e Iodo 131 son vitales para diagnóstico y tratamiento de cáncer) y proyectos energéticos estratégicos como el RA-10 son indudablemente importantes, la decisión de la ARN de conceder estos permisos con deudas pendientes sienta un precedente sobre la rigurosidad en el control y la fiscalización. Se aplicarán intereses punitorios, pero la medida subraya una flexibilidad llamativa en un sector tan sensible como el nuclear.
Para el ciudadano común: Estas decisiones impactan directamente en la salud (garantía de radioisótopos para tratamientos) y en la soberanía energética del país. Sin embargo, es importante que las autoridades expliquen cómo se garantizará el cobro de las deudas para evitar que esta excepcionalidad se convierta en norma. Estar informado sobre los balances y el cumplimiento de la CNEA será clave para entender el futuro de estos proyectos. Para futuras actualizaciones, consulte el Boletín Oficial y los informes de la Autoridad Regulatoria Nuclear.