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El Presidente de la Nación ratifica la exoneración de un ex-Oficial Ayudante de la Policía de Seguridad Aeroportuaria por falta "muy grave", evidenciando la intolerancia a la mala conducta en las fuerzas y reafirmando la disciplina.
Un duro golpe a la imagen y la ética dentro de las fuerzas de seguridad: el Presidente de la Nación ha desestimado el recurso de apelación de Jesús Miguel GONZÁLEZ LENCINA (DNI 33.900.680), confirmando su exoneración de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). La medida, dispuesta originalmente por el MINISTERIO DE SEGURIDAD, es un claro mensaje sobre la intolerancia a las faltas "muy graves" que atentan contra la conducta policial.
El ex Oficial Ayudante había sido apartado de la fuerza por haber mantenido un "trato inapropiado con Oficiales femeninas al momento de efectuar los descansos del servicio". Esta conducta fue calificada como una falta muy grave, encuadrada en los incisos 6 y 7 del artículo 286 del Anexo A del Decreto N° 836/08, que rige los deberes del personal policial.
El Tribunal de Disciplina Policial de la PSA, a través de su Resolución N° 83/24, determinó que los hechos afectaban la ética y la honestidad, así como la imagen y prestigio de la institución. A pesar de los intentos de la Defensora del Policía de Seguridad Aeroportuaria por revertir la decisión, tanto el recurso de reconsideración como el de apelación en subsidio fueron rechazados por no presentar argumentos que pudieran conmover la decisión original.
"La firmeza en estas decisiones busca preservar la integridad y la confianza pública en las fuerzas de seguridad", afirmó una fuente cercana al Ministerio de Seguridad.
La ratificación presidencial agota la vía administrativa, dejando a González Lencina sin más opciones que la acción judicial. Este caso subraya la importancia de la conducta intachable en el personal de seguridad y el compromiso del Estado con la disciplina interna, especialmente en temas sensibles como el respeto de género y la ética profesional. Es un recordatorio contundente de que las faltas graves tienen consecuencias irreversibles en la carrera de un oficial.