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El Ministerio de Desarrollo Agrario da luz verde a la inscripción masiva de Pequeñas Unidades Productivas de Alimentos Artesanales (PUPAAs), garantizando calidad, inocuidad y abriendo mercados para emprendedores bonaerenses.
Una verdadera ola de formalización está barriendo la Provincia de Buenos Aires, y esta vez, los protagonistas son los pequeños productores de alimentos artesanales. A través de una serie de resoluciones (N° 633, 650, 651, 710, 713, 714 y 715-MDAGP-2025), el Ministerio de Desarrollo Agrario está inscribiendo a numerosas Pequeñas Unidades Productivas de Alimentos Artesanales (PUPAAs) en su registro provincial.
Este registro, creado en 2020, es mucho más que un trámite burocrático. Es una herramienta clave para que los emprendimientos familiares y comunitarios puedan formalizar su actividad, acceder a un control bromatológico riguroso y, finalmente, comercializar sus productos de manera segura y legal en todo el territorio bonaerense. Imaginen la tranquilidad de saber que ese dulce casero, esa mermelada artesanal o ese queso de campo que compramos, cumplen con todas las normas de higiene y seguridad alimentaria.
Las resoluciones detallan que, tras exhaustivas auditorías que verifican las condiciones higiénico-sanitarias de las unidades de elaboración, y el análisis de la documentación presentada, la Dirección de Industrias y Productos Alimenticios ha dado su visto bueno. Esto significa que cada una de estas PUPAAs ha pasado por el ojo crítico de los inspectores, garantizando la inocuidad de sus delicias.
Para los pequeños productores, la inscripción en el registro es un espaldarazo enorme. Les permite salir de la informalidad, ganar la confianza del consumidor y expandir sus canales de venta. Es una puerta de entrada al mercado formal que, de otra manera, sería inaccesible. Para los consumidores, es la certeza de estar adquiriendo productos de calidad, seguros y con el respaldo de la autoridad sanitaria provincial. Es una medida que impulsa la economía local, fomenta el emprendedurismo y protege la salud pública. ¡Una jugada ganadora para todos!