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El Consejo Profesional de Ingeniería Naval (CPIN) reformó su reglamento para permitir que los presidentes salientes sigan participando en la Mesa Directiva y el Consejo Directivo por un año, con voz pero sin voto. ¿Una movida para aprovechar la experiencia o para mantener viejas influencias?
El Consejo Profesional de Ingeniería Naval (CPIN) ha dictado una resolución que, si bien parece un mero ajuste administrativo, podría generar debate interno sobre la renovación de liderazgos. A través de la Resolución 4/2025, el CPIN decidió incorporar la figura del Presidente Saliente a su Reglamento Interno.
Según la nueva normativa, el presidente que finaliza su mandato podrá integrar la Mesa Directiva y el Consejo Directivo por el plazo de un año, con la prerrogativa de tener voz pero sin voto. La justificación oficial es “optimizar el funcionamiento del CPIN” y “otorgar a los órganos de gobierno los mejores recursos para tomar sus decisiones, considerando los antecedentes y experiencia adquiridas”.
Esta medida busca capitalizar la experiencia de los líderes que dejan el cargo, permitiéndoles seguir aportando en la toma de decisiones, tanto a nivel interno como en la relación con otras entidades. Sin embargo, algunos podrían verla como una forma de mantener la influencia de las antiguas gestiones, retrasando la llegada de nuevas perspectivas o consolidando ciertos grupos de poder.
Para el ciudadano común, esto es un recordatorio de cómo las estructuras profesionales buscan perpetuar el conocimiento, pero también cómo las reglas internas pueden moldear el poder y la toma de decisiones en sectores específicos.