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La OCEBA rechazó contundentemente el recurso de revocatoria de EDEN S.A. por un corte de luz masivo causado por vandalismo y robo de transformadores, sentando un precedente crucial sobre la responsabilidad empresaria y la "fuerza mayor".
En una decisión que sacude al sector energético y enciende las alarmas de las distribuidoras, el Organismo de Control de Energía Eléctrica de la Provincia de Buenos Aires (OCEBA) desestimó el recurso de revocatoria presentado por la EMPRESA DISTRIBUIDORA DE ENERGÍA NORTE SOCIEDAD ANÓNIMA (EDEN S.A.). La empresa buscaba eximirse de responsabilidad por una interrupción del servicio ocurrida el 1° de agosto de 2019, argumentando fuerza mayor debido al robo y vandalización de transformadores en zonas rurales.
OCEBA fue tajante: si bien reconoce los hechos de vandalismo, considera que no cumplen con los requisitos de "exterioridad, imprevisibilidad, extraordinariedad, anormalidad, inevitabilidad, irresistibilidad e insuperabilidad" para configurar un caso fortuito o fuerza mayor. El organismo sostiene que la distribuidora no cumplió con su deber de vigilancia sobre las instalaciones y debe responder por los perjuicios a los usuarios.
"La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha sostenido que 'la prueba del caso fortuito está a cargo de quien la invoca y requiere la comprobación fehaciente del carácter imprevisible e inevitable del hecho que se adjudica la condición de causal exonerante'" (C.S.J.N., Fallos: 321:1117), citó el dictamen, reforzando la postura restrictiva.
Esta resolución es un golpe para EDEN S.A., que deberá asumir las penalidades correspondientes, y un mensaje claro para todas las concesionarias de servicios públicos: la responsabilidad objetiva por la calidad del servicio es casi inquebrantable, incluso ante delitos de terceros. Los usuarios, por su parte, ven reforzada la protección de sus derechos frente a interrupciones, sabiendo que las empresas no podrán evadir fácilmente su obligación de garantizar el suministro. Para los ciudadanos comunes, esto significa que las empresas de energía eléctrica tienen una responsabilidad mayor ante los cortes, incluso si son causados por terceros, y deben invertir más en prevención y seguridad.