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Una resolución clave del Ministerio del Interior reorganiza la delegación de facultades, buscando mayor agilidad y eficiencia en la gestión pública tras los recientes cambios en la estructura del Gobierno nacional. ¿Se viene una administración más dinámica o más concentrada?
El Ministerio del Interior ha dado un paso fundamental en su reestructuración interna con la publicación de la Resolución 1/2025. En un movimiento que el Gobierno justifica como esencial para garantizar los principios de legalidad, eficacia, celeridad, economía y sencillez del procedimiento administrativo, se ha procedido a una redistribución de poder y responsabilidades dentro de la cartera.
El contexto de esta medida es la reciente modificación de la Ley N° 22.520 y el Decreto N° 658/25, que determinaron que toda referencia a la extinta VICEJEFATURA DE GABINETE DEL INTERIOR ahora debe entenderse como referida al MINISTERIO DEL INTERIOR. Esto implica una transferencia masiva de créditos presupuestarios, unidades organizativas, bienes, personal y cargos a la órbita del Ministerio.
La resolución actual, firmada por el Ministro Lisandro Catalán, delega una serie de facultades cruciales en diversas unidades organizativas de la jurisdicción. Entre los principales beneficiarios de esta nueva distribución de atribuciones se encuentran:
Esta reorganización busca descentralizar decisiones operativas del Ministro hacia sus secretarios y subsecretarios, con la promesa de una gestión más ágil y menos burocrática. Para el ciudadano común, estos cambios internos pueden parecer lejanos, pero tienen un impacto directo en la velocidad y efectividad con la que el Estado responde a trámites, programas y políticas que afectan a provincias, municipios y áreas sensibles como el turismo y el ambiente. La clave estará en ver si esta delegación de poder se traduce realmente en una administración más eficiente o si, por el contrario, genera nuevas complejidades en la cadena de mando. El Gobierno apuesta por la primera opción, afirmando que es una medida indispensable para adaptar la estructura a los nuevos tiempos.