Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El Gobierno unifica el Archivo Nacional de la Memoria y el Museo de Sitio ESMA bajo la órbita del Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH). Una reestructuración que centraliza las políticas de memoria y derechos humanos, con implicancias políticas y simbólicas.
¡Un movimiento que no pasa desapercibido! El Gobierno Nacional, a través del Decreto 496/2025, ha decidido una profunda reestructuración en el ámbito de los Derechos Humanos, fusionando dos instituciones emblemáticas: el Archivo Nacional de la Memoria y el Museo de Sitio ESMA - Ex-Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio. Ambas unidades organizativas se incorporan a la estructura del Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH), organismo descentralizado del Ministerio de Justicia.
Esta decisión, que sigue a lo establecido en el Decreto N° 344/25, busca centralizar y coordinar las políticas de memoria, promoción y defensa de los derechos humanos bajo una misma órbita. El CIPDH, creado por Ley N° 26.708, tiene como objetivo principal impulsar la cooperación para el desarrollo de actividades de formación, investigación, asistencia técnica y difusión en estas materias. La incorporación del Archivo y el Museo de Sitio ESMA implica que las funciones de resguardo de la memoria histórica y la concientización sobre los crímenes de lesa humanidad pasarán a ser responsabilidad directa de este Centro.
La medida no es meramente administrativa; tiene fuertes connotaciones políticas y simbólicas. La ESMA, en particular, es un lugar de profunda significación para la historia argentina y la lucha por los derechos humanos. Al integrarla al CIPDH, el Gobierno busca una gestión más eficiente y unificada de estas políticas, aunque también podría generar debates sobre la autonomía y el enfoque de cada institución. La nueva estructura organizativa del CIPDH incluirá ahora la Dirección Nacional del Archivo Nacional de la Memoria y la Dirección Nacional del Museo de Sitio ESMA.
Además, el decreto también aprueba una nueva estructura para la Oficina Anticorrupción, mostrando un enfoque integral en la gestión de justicia y transparencia. Esta movida gubernamental plantea interrogantes sobre el futuro de las políticas de memoria y derechos humanos en el país, y cómo esta centralización impactará en el acceso y la difusión de la información histórica para la sociedad.