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La ANSES confirmó los magros aumentos de haberes jubilatorios y asignaciones familiares para febrero de 2025, con una "actualización" del 2,70% que se diluye frente a la inflación. Millones de jubilados y familias sentirán el impacto de una movilidad que sigue sin dar respiro.
La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) ha publicado las resoluciones que fijan los nuevos valores para jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares a partir de febrero de 2025. Y la noticia, como era de esperarse, no es alentadora para los bolsillos más castigados.
El haber mínimo garantizado se establece en $273.086,50, mientras que el máximo alcanza los $1.837.613,63. La Prestación Básica Universal (PBU) será de $124.924,61 y la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) de $218.469,20. Todos estos montos reflejan una "actualización" del 2,70%, basada en la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre de 2024, según lo dispuesto por el polémico Decreto de Necesidad y Urgencia N° 274/24.
En cuanto a las Asignaciones Familiares, también recibirán un incremento del 2,70% sobre sus límites y rangos de ingresos. Además, se estableció un límite individual de ingreso de $2.011.633 para que un integrante del grupo familiar no excluya al resto del cobro, una medida que sigue generando controversia por su impacto en familias con ingresos medios.
La realidad es que este ajuste, si bien es mensual, sigue quedando muy por debajo de la inflación acumulada, lo que significa una pérdida constante del poder adquisitivo para millones de argentinos. Los jubilados y las familias con asignaciones se ven una vez más ante un panorama de incertidumbre económica, donde cada "aumento" es apenas un parche en un barco que hace agua.