Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El Gobierno argentino, a través del Ministerio de Seguridad, declara a la peligrosa banda criminal venezolana "Tren de Aragua" como organización terrorista. Una movida sin precedentes que ordena congelar sus bienes y busca desmantelar su red en el país.
El Ministerio de Seguridad Nacional, bajo la batuta de Patricia Bullrich, acaba de dar un golpe de timón histórico contra el crimen organizado transnacional. Mediante la Resolución 186/2025, se ha declarado a la tristemente célebre organización venezolana "Tren de Aragua" como una entidad vinculada a actos de terrorismo y su financiamiento, ordenando su inscripción inmediata en el RePET (Registro Público de Personas y Entidades Vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento).
¿Qué significa esto para la Argentina? Es una medida que eleva drásticamente el nivel de combate contra esta banda, permitiendo al Estado congelar sin dilación sus fondos y activos financieros, además de facilitar una cooperación internacional más robusta para su desmantelamiento. La resolución detalla que el Tren de Aragua se dedica a delitos como narcotráfico, tráfico de personas, contrabando, trata, secuestro, extorsión y lavado de activos, usando el terror como método.
Esta decisión se ampara en diversas leyes y convenciones internacionales y nacionales, incluyendo la Ley N° 25.632 contra la Delincuencia Organizada Transnacional y el Código Penal argentino. Implica que cualquier persona o entidad que colabore con ellos podría enfrentar penas agravadas por financiación del terrorismo. Es un mensaje claro y contundente del Estado: no habrá tregua para quienes atenten contra la seguridad nacional. La sociedad argentina, que ha visto con preocupación el avance de estas estructuras criminales, espera que esta medida sea el inicio de un camino efectivo para erradicar la violencia y el miedo que infunden estas organizaciones. La pelota ahora está en el campo de la implementación y la coordinación con la justicia y otros organismos internacionales.