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El Ministerio de Justicia declara la guerra al narcomenudeo con la creación del PRONADEM, buscando desfederalizar la persecución penal y desarticular las redes que envenenan nuestros barrios. ¿Es el golpe definitivo o una promesa más?
El Ministerio de Justicia acaba de dar un golpe de timón audaz en la lucha contra el narcotráfico, creando el "PROGRAMA NACIONAL DE DESFEDERALIZACIÓN Y ASISTENCIA CONTRA EL MICROTRÁFICO DE ESTUPEFACIENTES (PRONADEM)". La resolución, que ya resuena en los pasillos judiciales, busca revolucionar la estrategia contra la venta minorista de drogas, un flagelo que carcome la seguridad y la paz social en cada rincón del país.
El documento no se anda con chiquitas: denuncia que la justicia federal, lejos de atacar a los grandes capos, se ha empantanado en casos de gravedad "intermedia y leve". ¡Un 75% de las condenas federales son por drogas, pero solo el 0.4% por organización y financiación del narcotráfico! Mientras tanto, la corrupción, el lavado de dinero y la trata de personas quedan en un alarmante 3.2% del total. "Estos datos ponen en evidencia que la justicia federal se ha ocupado primordialmente de lograr condenas en casos intermedios y leves de criminalidad de drogas, en desmedro de las manifestaciones más graves de la narcocriminalidad", sentencia la propia resolución.
PRONADEM llega para empoderar a las provincias, incentivando la desfederalización de la persecución penal del microtráfico. La idea es que las justicias locales, con su conocimiento del territorio, sean más eficaces contra el narcomenudeo, liberando recursos federales para cazar a los peces gordos de la criminalidad organizada. Doce provincias ya se sumaron, y ahora el plan es que las restantes sigan el camino de la autonomía judicial.
El programa, que será coordinado ad honorem por Leandro Gastón, promete asistencia técnica, capacitación a fiscales y jueces, y una articulación sin precedentes entre jurisdicciones. Pero la letra chica advierte: la desfederalización "no garantiza por sí sola el éxito". La clave estará en la implementación de un plan estratégico integral y una coordinación real, para que la información fluya y los equipos conjuntos de investigación desmantelen los mercados de droga y recuperen los espacios públicos.
Para el ciudadano de a pie, esta iniciativa es una oportunidad de recuperar la tranquilidad en los barrios. El objetivo es claro: que el microtráfico deje de ser un cáncer social y que la justicia, tanto federal como provincial, se concentre en lo que realmente importa. El éxito de PRONADEM será la medida de la voluntad política para enfrentar uno de los problemas más acuciantes de Argentina. ¡La batalla contra las drogas recién empieza a tomar un nuevo rumbo!