Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
La Secretaría de Energía volvió a meter mano en el bolsillo de los productores y de los consumidores, fijando los precios mínimos del bioetanol y el biodiesel para agosto de 2025. Una medida que busca controlar la inflación pero que genera ruido en el sector agroindustrial.
¡Atención, productores y consumidores! La Secretaría de Energía, bajo la firma de María Carmen Tettamanti, acaba de lanzar un golpe de timón en el mercado de los combustibles con las Resoluciones 341/2025 y 342/2025. En un contexto de emergencia pública decretada hasta fines de 2025, el Gobierno fija los precios mínimos de adquisición de los biocombustibles que se mezclan obligatoriamente con naftas y gasoil.
Para agosto de 2025, el precio mínimo del bioetanol de caña de azúcar se estableció en $824,044 por litro, mientras que el bioetanol de maíz se fijó en $755,258 por litro. Además, el biodiesel tendrá un valor mínimo de $1.354.507 por tonelada. Estos valores regirán hasta que se publique un nuevo precio, y son los montos mínimos a los que deben realizarse las operaciones en el mercado interno.
Esta intervención directa en los precios busca, según el articulado, evitar distorsiones en los precios del combustible fósil en el surtidor. Sin embargo, para los productores de caña, maíz y soja (base del biodiesel), la fijación de precios puede significar una reducción de la rentabilidad y una desincentivación a la inversión en un sector clave. Por otro lado, los consumidores podrían ver una contención, al menos teórica, en el precio final de las naftas y el gasoil.
La medida se ampara en la Ley N° 27.640 de Biocombustibles y en la emergencia económica, financiera y energética declarada por el Decreto N° 70/2023 y la Ley N° 27.742. Esto le da al Estado la potestad de intervenir para 'ajustar' los precios cuando detecte 'desfasajes' o 'distorsiones'.
'La posibilidad de efectuar modificaciones en los procedimientos... cuando dichos precios puedan generar distorsiones en los precios del combustible fósil en el pico del surtidor, esto último lo cual resulta necesario atender en el contexto actual...'
El plazo de pago para el bioetanol se mantiene en 30 días corridos, mientras que para el biodiesel se acorta drásticamente a 7 días corridos desde la fecha de factura. Este cambio en el plazo de pago del biodiesel es una señal clara de la presión sobre la cadena de valor. El sector agroindustrial deberá ajustar sus cuentas y estrategias frente a este férreo control de precios.