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Con más de 2.500 millones de pesos en juego, los Consejos Escolares de Mercedes, Necochea, Bahía Blanca y Chivilcoy activan licitaciones cruciales para asegurar el Servicio Alimentario Escolar (SAE). Una batalla contra el hambre que busca garantizar el plato de comida para miles de alumnos en la provincia.
En un grito de auxilio disfrazado de trámite oficial, los Consejos Escolares de la Provincia de Buenos Aires están lanzando licitaciones que suman una cifra escalofriante: más de 2.500 millones de pesos destinados a garantizar el Servicio Alimentario Escolar (SAE). Esto no es un simple trámite administrativo; es la confirmación de la urgencia por asegurar el plato de comida para miles de chicos en las escuelas bonaerenses.
El Consejo Escolar de Mercedes ha abierto su Licitación Privada N° 2/2026 para la Compra de Mercadería para los Módulos del Programa MESA de marzo, abril y mayo de 2026, con un presupuesto estimado de $231.247.750. En una línea similar, el Consejo Escolar de Necochea busca contratar SAE rubro Secos y Lácteos para los mismos meses, a través de la Licitación Privada N° 17/2026, con un valor de pliego de $1.315.000.
Pero las cifras se disparan en otras regiones. El Consejo Escolar de Bahía Blanca lanza la Licitación Pública N° 1/2026 para la Provisión de Módulos de Alimentos Secos del SAE, con un presupuesto estimado que supera los mil millones de pesos ($1.093.131.465). Finalmente, el Consejo Escolar de Chivilcoy no se queda atrás, licitando el Servicio de SAE, Prestaciones Presenciales Comedor, Desayuno y Merienda para el período de marzo a agosto de 2026, con un presupuesto que roza los mil cien millones de pesos ($1.135.573.920,00).
Estas licitaciones, que se suman y se superponen en el tiempo, son un claro indicador de la magnitud de la demanda alimentaria en el sistema educativo. No se trata solo de números, sino de la garantía de que miles de niños y adolescentes reciban una alimentación adecuada, un pilar fundamental para su desarrollo y rendimiento escolar. La velocidad y eficiencia con la que se cierren estos contratos será crucial para evitar que el hambre se cuele en las aulas.
"Cada peso invertido en el SAE es una inversión en el futuro de nuestros pibes. No hay margen para demoras ni irregularidades."
Es imperativo que los proveedores respondan a la altura de las circunstancias y que los controles sean estrictos para asegurar la calidad y cantidad de los alimentos. La sociedad civil debe estar atenta a estos procesos, que impactan directamente en el bienestar de los más jóvenes.