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El Gobierno Nacional disuelve la Secretaría de Prensa, la fusiona con Comunicación y Medios, e incorpora oficialmente la Secretaría de Inteligencia de Estado al organigrama. Un mega decreto que reconfigura las áreas más sensibles de la Presidencia.
Un terremoto silencioso sacudió el corazón del poder. El Decreto 121/2025, firmado por el Presidente, no es un trámite más: es una reconfiguración profunda de la estructura de la Administración Pública Nacional, con foco en las áreas de comunicación y, lo que es aún más resonante, la inteligencia. La medida suprime la histórica Secretaría de Prensa y la integra a la ya existente Secretaría de Comunicación y Medios, ambas bajo la órbita de la Presidencia de la Nación.
La nueva Secretaría de Comunicación y Medios ahora abarcará una "Unidad Gabinete de Asesores", la "Subsecretaría de Coordinación Administrativa", la "Subsecretaría de Vocería y Comunicación de Gobierno", la "Subsecretaría de Medios Públicos" y la "Subsecretaría de Prensa". Esto implica una centralización de la narrativa oficial y el manejo de los medios estatales, un movimiento que genera interrogantes sobre la pluralidad y la independencia de la información pública.
Pero el punto más álgido es la incorporación formal de la "SECRETARÍA DE INTELIGENCIA DE ESTADO" al organigrama de la Presidencia. Aunque ya operaba, su oficialización en este nivel eleva su estatus y la vincula directamente a la máxima autoridad del país, un paso que para muchos analistas significa mayor control y discrecionalidad en las operaciones de inteligencia.
Para el ciudadano de a pie, esta reestructuración puede significar una voz oficial más unificada y potente, pero también la preocupación por una posible reducción de la diversidad mediática y una mayor influencia del Estado en la información. Además, la transferencia de la Dirección de Realización Audiovisual de la Presidencia a la Secretaría General, delegando en esta última la cobertura fotográfica y videográfica del Presidente, muestra una clara intención de controlar la imagen y el mensaje desde un único punto.
"La presente medida no implica incremento en la cantidad de unidades organizativas que conforman la Administración Pública Nacional."
Aunque se asegura que no habrá aumento de unidades, la reasignación de funciones y la supresión de cargos como el de Jefe de la Unidad de Gabinete de Asesores de la ex Secretaría de Comunicación y Prensa, revelan una reorganización interna que busca eficiencia y control. Esta jugada del Gobierno es un tablero de ajedrez político que promete dar que hablar, redefiniendo el papel del Estado en la comunicación y la seguridad nacional.