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Con un magro 2,88% de ajuste por la inflación de enero, el Gobierno oficializó los nuevos montos mínimos y máximos para jubilaciones y pensiones a partir de marzo. Un número que ya genera debate y preocupación entre los adultos mayores.
La ADMINISTRACIÓN NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL (ANSES) publicó la Resolución 38/2026, que oficializa los nuevos valores para las prestaciones previsionales a partir de marzo de 2026. La medida, que rige para millones de jubilados y pensionados, establece un ajuste del 2,88%, basado en la variación del Nivel General del Índice de Precios al Consumidor Nacional (IPC) de enero de 2026, según la nueva fórmula de movilidad del Decreto de Necesidad y Urgencia N° 274/24.
Desde marzo, el haber mínimo garantizado será de $369.600,88, mientras que el haber máximo escalará a $2.487.063,95. La Prestación Básica Universal (PBU) se fijará en $169.075,53 y la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) alcanzará los $295.680,70. También se actualizaron las bases imponibles mínima y máxima para los aportes, fijándose en $124.481,49 y $4.045.590,45, respectivamente. Estos números, aunque representan una actualización, ya generan un encendido debate sobre si son suficientes para hacer frente a la escalada inflacionaria que golpea el bolsillo de los jubilados.
"...en base a la movilidad dispuesta en el artículo 1° del mismo, la primera actualización se hará efectiva a partir de las prestaciones previsionales correspondientes al mes de julio de 2024." - DNU N° 274/24
La nueva fórmula de movilidad, vinculada mensualmente al IPC, busca dar mayor previsibilidad a los haberes, pero la realidad es que el poder adquisitivo de los jubilados sigue siendo un punto de tensión en la agenda pública. La es un recordatorio de la constante puja entre la necesidad de sostener el sistema previsional y la urgencia de garantizar una vida digna para los adultos mayores. Para los ciudadanos comunes, esto significa que sus abuelos o padres tendrán un ingreso ligeramente mayor, pero la pregunta de fondo sobre la suficiencia de estos aumentos en un contexto inflacionario sigue más vigente que nunca. Es fundamental seguir de cerca las próximas actualizaciones del IPC para entender el impacto real.