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La Aduana de Colón no da tregua: una serie de fallos condenatorios imponen multas millonarias, comisan mercadería y ordenan su destrucción. Reincidentes con castigos ejemplares y tributos en dólares.
Desde Entre Ríos, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero de Colón ha emitido una batería de avisos que confirman su mano dura contra los infractores. En una serie de resoluciones, la Aduana condena a varios individuos por infracciones al Código Aduanero, con graves consecuencias económicas y la pérdida total de la mercadería involucrada.
Los avisos detallan fallos condenatorios que incluyen el comiso de la mercadería en infracción y el pago de multas que varían desde una hasta cuatro veces su valor en plaza. Un caso notorio es el de Kevin Keoma DA LUZ (Art. 29523), quien por ser reincidente (con seis antecedentes previos), enfrenta una multa de $1.166.657,68, equivalente a cuatro veces el valor de la mercadería. Otro infractor, Sergio Daniel SALISCHIKER (Art. 29521), con dos antecedentes, fue condenado a pagar dos veces el valor de la mercadería, sumando $2.136.217,74, además de confirmar una liquidación tributaria de U$S 28.266,63 en derechos de importación.
"Se ordena la DESTRUCCIÓN de la mercadería involucrada de acuerdo con lo prescripto en la parte final del art. 6º de la Ley Nº 25.603."
Estas resoluciones no solo implican multas, sino también la destrucción de la mercadería en muchos casos, o su puesta a disposición de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación para su comercialización. Esto subraya la gravedad de las infracciones y la política de no retorno para los bienes incautados. Los condenados tienen quince días hábiles para abonar las multas y tributos, o enfrentar el procedimiento de ejecución. También pueden apelar ante el Tribunal Fiscal de la Nación o la Justicia Federal.
Estos avisos son un claro mensaje de la Aduana: el control es estricto y las sanciones son severas, especialmente para los reincidentes. Para el ciudadano común y los comerciantes, esto significa que el ingreso de mercadería debe ser impecablemente legal. Cualquier intento de elusión fiscal o aduanera tendrá consecuencias graves, no solo económicas sino también con la pérdida definitiva de los bienes. La transparencia y el cumplimiento son la única vía.
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