Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
La Autoridad Regulatoria Nuclear aprueba una tanda de permisos individuales para aplicaciones industriales y médicas de radioisótopos y radiaciones ionizantes, manteniendo el control sobre la energía atómica.
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) sigue su curso y, en un acto de pura burocracia indispensable, ha emitido las Resoluciones 626/2024 y 627/2024, otorgando una serie de permisos individuales para el uso de material radiactivo. Estos documentos, que para el público pueden parecer técnicos y abstractos, son el pilar que garantiza la seguridad y el control en un ámbito tan sensible como la energía nuclear y sus aplicaciones.
La Resolución 626/2024 aprueba los permisos para Aplicaciones Industriales (Listado 1042 del CAAR N° 9/24). Esto significa que diversas empresas y profesionales han sido habilitados para utilizar radioisótopos o radiaciones ionizantes en procesos industriales, desde control de calidad hasta esterilización de productos.
Por su parte, la Resolución 627/2024 se enfoca en las Aplicaciones Médicas (Listado 1043 del CAAR N° 9/24), permitiendo a profesionales de la salud el uso de estas tecnologías para diagnósticos (como estudios por imágenes) y tratamientos (como radioterapia). Es un paso fundamental para la medicina moderna, que depende cada vez más de estas herramientas.
“Estos permisos no son meros papeles; son la garantía de que quienes manipulan material radiactivo están capacitados y cumplen con los protocolos de seguridad más estrictos, protegiendo a la población de riesgos innecesarios.”
Para obtener estas habilitaciones, los solicitantes deben cumplir con rigurosos requisitos de formación, capacitación y entrenamiento, verificados por la Gerencia Seguridad Radiológica, Física y Salvaguardias de la ARN. Aunque los anexos con los nombres de los beneficiarios no se publican, estas resoluciones confirman que el sistema regulatorio funciona y que se mantiene un control sobre las actividades nucleares en Argentina. Para el ciudadano, esto se traduce en una mayor seguridad en los productos industriales y en los tratamientos médicos que involucran estas tecnologías. Es una tranquilidad saber que hay un ojo vigilante sobre un tema tan delicado.