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Desde compensaciones presupuestarias hasta la aprobación de gastos y la modificación de resoluciones, el Ministerio de Salud se mueve en las sombras de la gestión interna. ¿Qué hay detrás de estos números y papeles?
Mientras la atención ciudadana se centra en las urgencias diarias, el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires también opera una maquinaria burocrática incansable que maneja fondos públicos y ajusta normativas internas. La Resolución N° 51/SSASS/26, por ejemplo, efectúa una compensación presupuestaria. Esto significa que se reasignan fondos dentro de las partidas existentes, un movimiento técnico que, aunque necesario, puede implicar priorizaciones y recortes en otras áreas, o simplemente una readecuación para optimizar el uso de los recursos.
Por otro lado, la Resolución N° 68/SSPSGER/26 simplemente aprueba un gasto, un trámite rutinario que, sin embargo, representa una erogación de fondos públicos. Aunque no se detalla el monto ni el fin específico, estas aprobaciones son el motor financiero del día a día ministerial.
Además, se observan ajustes en el marco normativo interno. La Resolución N° 72/SSAPAC/26 modifica la Resolución N° 2026-36-GCABA-SSAPAC, y la Resolución N° 74/SSAPAC/26 amplía la Resolución N° RESOL-2025-192-GCABA-SSAPAC. Estas modificaciones y ampliaciones de resoluciones previas, aunque no detallan su contenido, son clave para entender la evolución de las políticas internas y los procedimientos administrativos. Podrían afectar desde procesos de licitación hasta la gestión de personal o la implementación de programas sanitarios.
Para el ciudadano común, estos detalles pueden parecer menores, pero son el esqueleto que sostiene la operatividad del sistema de salud. Cada ajuste presupuestario o cambio normativo, por pequeño que sea, tiene el potencial de afectar la eficiencia y la calidad de los servicios que se brindan. La transparencia en estos procesos es fundamental para asegurar un uso responsable de los recursos públicos y una gestión eficaz de la salud.
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