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La Comisión Nacional de Valores flexibiliza las exigencias para actualizar prospectos, buscando agilizar operaciones. Empresas respiran aliviadas, pero la lupa se posa sobre la protección al inversor ante la nueva dinámica informativa.
La Comisión Nacional de Valores (CNV) ha desatado una verdadera revolución burocrática en el mercado de capitales argentino. Con la Resolución General 1073/2025, se modifica drásticamente el procedimiento de actualización de prospectos y programas globales, así como el régimen de Emisor Frecuente. La gran novedad: la actualización anual del Prospecto, que era obligatoria al aprobarse nuevos estados financieros, ¡ahora será optativa!
La medida, que entrará en vigencia al día siguiente de su publicación, busca "mejorar la eficiencia del sistema sin menoscabar los niveles de control y transparencia". Las empresas, especialmente las emisoras frecuentes y aquellas bajo programas globales, ya no estarán obligadas a reeditar prospectos completos cada vez que presenten nuevos estados financieros. En su lugar, deberán presentar Suplementos detallados por cada emisión, que incluyan la información contable, económica y financiera actualizada, así como una declaración jurada de responsabilidad del emisor sobre la veracidad y completitud de los datos.
La CNV argumenta que la información financiera ya está disponible de forma periódica y pública en la Autopista de Información Financiera (AIF), y que esta flexibilización está alineada con "las mejores prácticas regulatorias internacionales", citando ejemplos de la Unión Europea y la SEC de Estados Unidos con sus sistemas de Shelf Registration.
Para los emisores, esto significa una reducción de costos y una mayor agilidad para salir al mercado. Se busca dinamizar la captación de fondos y reducir la "sobrerregulación". Sin embargo, para el inversor, la clave estará en la calidad y accesibilidad de los Suplementos y la información en la AIF. Aunque la CNV refuerza el deber de veracidad y las penalidades del Código Penal, la responsabilidad de mantenerse informado recaerá más fuertemente en el propio inversor, quien deberá escudriñar los suplementos en lugar de un documento integral actualizado.
Esta medida es un claro guiño a la desregulación, buscando hacer más competitivo al mercado de capitales argentino. Resta ver cómo se equilibra la eficiencia con la protección efectiva de los pequeños y medianos inversores en este nuevo escenario.