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La Comisión Nacional de Valores (CNV) ajusta su maquinaria interna para ser más eficiente. Cambios en notificaciones, trámites digitales y una importante delegación de facultades buscan agilizar la gestión y reducir la burocracia. ¿Será el fin de las demoras eternas?
En un movimiento estratégico para modernizar su funcionamiento y optimizar recursos, la Comisión Nacional de Valores (CNV) ha aprobado la Resolución General 1112/2026, que introduce una serie de cambios profundos en su estructura y procedimientos internos. El objetivo principal es la simplificación administrativa y la agilización de la gestión, transfiriendo decisiones de carácter técnico y operativo a las gerencias y subgerencias, reservando al Directorio las cuestiones más trascendentales.
Las modificaciones abarcan varios frentes cruciales para quienes interactúan con el organismo:
Esta reforma se enmarca en un proceso más amplio de revisión y modernización del marco regulatorio del mercado de capitales, impulsado por la Ley de Financiamiento Productivo y el Decreto N° 891/2017 de buenas prácticas en simplificación. La CNV busca reducir costos operativos y administrativos, y aumentar la competitividad del sistema, sin comprometer la protección del inversor. Para los operadores del mercado, esto debería traducirse en procesos más rápidos y predecibles.
"La CNV está haciendo su tarea interna para que el mercado funcione mejor. Menos burocracia interna debería significar más fluidez para todos los actores, desde las grandes empresas hasta los pequeños inversores", destacó un observador del mercado.
Es una señal de que el Estado busca ser más ágil en sus procesos de control y supervisión, un cambio que, si se implementa correctamente, podría tener un impacto positivo indirecto en la operatividad del mercado financiero argentino.