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La Secretaría de Cultura prorroga por otros 180 días hábiles los cargos de directores fundamentales. ¿Falta de cuadros o burocracia eterna? La precariedad de los nombramientos temporales se consolida en áreas vitales, sin que se concreten los concursos para cargos permanentes.
La Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación vuelve a extender, por un plazo de 180 días hábiles, las designaciones transitorias de varios de sus funcionarios clave. Esto se desprende de las Resoluciones N° 46/2026 y N° 47/2026, donde se detalla que, al no haberse realizado las convocatorias a los procesos de selección correspondientes, es 'razones operativas' lo que obliga a mantener estos puestos en un limbo de provisionalidad.
Entre los funcionarios cuyas designaciones temporales se prorrogan, encontramos nombres fundamentales para la gestión diaria de la Secretaría:
Esta situación, lejos de ser una excepción, se ha vuelto una constante en la administración pública, donde cargos de alta responsabilidad funcionan bajo la figura de 'transitorios' por largos períodos. 'Razones operativas hacen necesario prorrogar las mencionadas designaciones transitorias' es la frase recurrente que esconde la falta de concursos y la perpetuación de un modelo de gestión que no termina de consolidar sus equipos de forma definitiva.
Si bien la medida busca asegurar la continuidad de las funciones, genera interrogantes sobre la estabilidad de los cuadros y la transparencia en la selección de personal. Los cargos, aunque transitorios, implican el pago de la Función Ejecutiva, y el gasto es atendido con partidas específicas de la Secretaría de Cultura. ¿Hasta cuándo se extenderá esta 'provisionalidad' en áreas tan sensibles como la cultura y la administración de sus recursos?