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En un movimiento estratégico, la Subsecretaría de Gestión Institucional cedió un cargamento de "rezagos" aduaneros a la Policía Federal Argentina para el mantenimiento de su flota vehicular, buscando optimizar recursos estatales.
La Policía Federal Argentina acaba de recibir un inesperado 'regalo' del Estado. La Subsecretaría de Gestión Institucional, dependiente de la mismísima Presidencia de la Nación, ha dispuesto la cesión sin cargo de una importante cantidad de bienes de 'rezago' aduanero. ¿El objetivo? Ni más ni menos que el mantenimiento de los móviles que componen la flota institucional de la fuerza de seguridad.
Esta medida, enmarcada en la Ley Nº 25.603, permite que mercaderías que han quedado en situación de 'rezago' en las aduanas de Santiago del Estero, Rafaela, Rosario, San Lorenzo y Santa Fe, y que son aptas para el cumplimiento de actividades estatales, sean puestas a disposición de organismos públicos. En este caso, la División Automotores de la Superintendencia de Administración de la PFA fue la afortunada beneficiaria.
Significa que, en lugar de que estos bienes se deterioren o queden ociosos en depósitos fiscales, serán reutilizados para un fin crucial: mantener operativos los patrulleros y vehículos de la Policía Federal. Esto podría traducirse en una mejora en la capacidad de respuesta y presencia de la fuerza en las calles, sin la necesidad de realizar nuevas erogaciones presupuestarias para la compra de repuestos o materiales. Un golpe de ingenio para la administración pública en tiempos de austeridad.
Es importante destacar que la ley es clara: estos bienes no podrán ser comercializados por la PFA por un término de CINCO (5) años desde su recepción, asegurando que se destinen exclusivamente a su fin público. Además, la Policía deberá informar el retiro de la mercadería en DIEZ (10) días y confirmar el inventario en NOVENTA (90) días hábiles, o la cesión será rechazada. Una jugada que, de concretarse eficazmente, podría representar un alivio para las arcas estatales y una mejora para la seguridad.