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Una disposición administrativa reitera el complejo entramado legal que rige las compras y contrataciones en la Provincia de Buenos Aires. Leyes, decretos y resoluciones se entrelazan para dar forma a cada adquisición pública, desde un lápiz hasta un tomógrafo.
Mientras la Provincia de Buenos Aires se embarca en licitaciones millonarias, una disposición de la Dirección General de Administración del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad (DGAMDCGP), la Disposición N° 33, nos recuerda la densa maraña legal que soporta cada decisión de gasto público. Este documento, si bien no anuncia una acción concreta, es un mapa de ruta de las normativas que regulan cada paso en el proceso de compras y contrataciones del Estado bonaerense.
El texto hace referencia a una serie de instrumentos legales fundamentales, como la Ley N° 15.477, la Ley N° 13.981 de Compras y Contrataciones y sus modificatorias, así como el Decreto N° 77/2020 y el DECTO-2019-59-GDEBA-GPBA (modificado por los Decretos N° 1314/22 y DECRE-2024-205-GDEBA-GPBA). Además, menciona resoluciones clave de la Contaduría General de la Provincia y resoluciones conjuntas con el ex Ministerio de Jefatura de Gabinete de Ministros.
Este cúmulo de normativas no es casual; busca establecer los mecanismos de transparencia, control y eficiencia en el uso de los fondos públicos. Cada compra, desde la más pequeña hasta la más voluminosa, debe ajustarse a estos parámetros. Para el ciudadano común, esto significa que, en teoría, hay un marco robusto para evitar irregularidades y asegurar que el dinero de sus impuestos se utilice de la mejor manera posible. Para las empresas, implica un conocimiento exhaustivo de las reglas del juego para poder participar en las licitaciones provinciales.
En un contexto donde la lupa pública está siempre sobre el gasto estatal, la reiteración de este marco legal es un recordatorio de la complejidad administrativa que implica cada movimiento de fondos. Es la base invisible sobre la que se construyen todas las inversiones y adquisiciones que luego vemos materializadas en hospitales, escuelas o servicios urbanos.