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El INCAA dio un respiro a la industria del cine, ampliando la ventana para que más películas en postproducción puedan actualizar sus presupuestos, una medida clave para sortear la inflación y asegurar el final feliz de muchas historias.
¡Buenas noticias para el séptimo arte nacional! El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) ha metido un golazo a favor de los productores con la Resolución 480/2025, que trae un alivio crucial para las películas que están en la recta final. En un contexto económico desafiante, esta medida es un verdadero salvavidas para muchas producciones.
El cambio es directo y significativo: el INCAA modificó el Artículo 16 de su Resolución N° 184/2025. ¿Qué significa esto? Que ahora, la posibilidad de realizar una última actualización presupuestaria para producciones que se encuentran en etapa de postproducción (aquellas que ya terminaron el rodaje pero aún no entregaron la copia final) se extiende a todos los proyectos que, al 25 de marzo de 2025, ya estaban tramitando dicha actualización. Antes, la redacción era un poco más restrictiva, dejando afuera a quienes ya estaban en proceso.
Esta aclaración es vital. En un país donde la inflación es una realidad constante, los costos de producción pueden dispararse en cuestión de meses, dejando a las películas en la cuerda floja, a punto de no poder terminar. La posibilidad de ajustar los presupuestos en la fase de postproducción es fundamental para cubrir gastos inesperados y garantizar que la calidad técnica de las obras no se vea comprometida. El INCAA, en su rol de fomento y regulación, busca asegurar la continuidad y finalización de las películas nacionales, reconociendo las dificultades que enfrentan los creadores.
Esta resolución es un claro espaldarazo a la industria audiovisual argentina, que no solo genera cultura, sino también empleo y desarrollo tecnológico. Al facilitar la finalización de proyectos, el INCAA no solo protege las inversiones ya realizadas, sino que también garantiza que más historias argentinas lleguen a las pantallas, tanto nacionales como internacionales. Para los productores, significa una mayor seguridad financiera y la posibilidad de concentrarse en la calidad artística sin la constante preocupación por los desfasajes económicos. Es un paso importante para que el cine argentino siga brillando.