Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
La Autoridad Regulatoria Nuclear dio el ok a decenas de permisos individuales para el uso de radioisótopos en medicina y licencias para personal clave en instalaciones Clase I, garantizando la seguridad del sector.
Mientras el país se debate en mil frentes, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) avanza con su tarea silenciosa pero vital: mantener bajo estricto control la actividad atómica. En una serie de resoluciones administrativas, el organismo dio luz verde a un conjunto de autorizaciones que son el pilar de la seguridad y el funcionamiento del sector.
La ARN, en su rol de gendarme nuclear, ha otorgado:
Un aspecto que no pasó desapercibido es la Resolución 50/2025, que autoriza licencias para personal de la CNEA a pesar de que la entidad adeuda el pago de la tasa regulatoria establecida por la Ley N° 24.804. La ARN justificó esta excepción "por razones de interés público", aunque aplicará los correspondientes intereses punitorios. Esto revela una tensión entre la necesidad de mantener operativas instalaciones críticas y el cumplimiento de las obligaciones financieras.
"Sin perjuicio de ello, por razones de interés público, y conforme lo establecido en la Resolución ARN N° 452/19, se dará curso favorable a las respectivas tramitaciones, autorizando a que dicho pago se efectúe con posterioridad."
¿Por qué es importante? Estas resoluciones, aunque técnicas, son la garantía de que la actividad nuclear en Argentina se realiza con los máximos estándares de seguridad. Desde el tratamiento de un paciente hasta la operación de un reactor, cada paso está regulado. La excepción a la CNEA, si bien por "interés público", sienta un precedente y subraya la importancia estratégica de sus operaciones para el país, incluso por encima de las finanzas inmediatas.