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La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) otorgó nuevas licencias de operación para diversas aplicaciones industriales que utilizan material radiactivo, garantizando la seguridad y el cumplimiento de las estrictas normativas vigentes en un sector crítico.
En un movimiento que subraya la continua actividad y el estricto control en el ámbito nuclear, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), a través de su Resolución 31/2025, acaba de dar el visto bueno para que múltiples instalaciones industriales puedan operar con material radiactivo en Argentina. Este anuncio, publicado hoy en el Boletín Oficial, es una señal de que el sector, aunque altamente regulado, sigue en marcha con nuevas habilitaciones.
Las licencias de operación son permisos indispensables que toda persona o entidad debe obtener para desarrollar cualquier actividad nuclear en el país, según lo establece la Ley Nacional de la Actividad Nuclear N° 24.804. Esto incluye desde el uso de equipos de radiografía industrial hasta instalaciones de irradiación o control de procesos que involucren fuentes radiactivas.
La GERENCIA SEGURIDAD RADIOLÓGICA, FÍSICA Y SALVAGUARDIAS fue la encargada de verificar que todas las instalaciones y su personal cumplan con los rigurosos estándares de seguridad y que se ajusten a la normativa vigente. En otras palabras, la ARN certifica que estas nuevas operaciones no representan un riesgo para la población ni para el medio ambiente, una condición sine qua non para trabajar en este campo.
Este tipo de resoluciones, aunque puedan parecer un mero trámite administrativo, son vitales para mantener la cadena de seguridad y control en la actividad nuclear. Cada licencia otorgada implica que se ha evaluado exhaustivamente el cumplimiento de protocolos, la capacitación del personal y la infraestructura de las instalaciones.
Para el ciudadano, esto significa que las actividades que involucran material radiactivo están bajo la lupa de una autoridad competente, cuyo objetivo principal es la protección y la prevención de incidentes. En un país con una historia nuclear significativa, la transparencia y la rigurosidad en estos procesos son fundamentales para la confianza pública. La ARN sigue ejerciendo su rol de guardián de la seguridad radiológica, física y las salvaguardias.