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La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) dio el visto bueno a un nuevo lote de licencias y renovaciones para el personal crucial que opera en las instalaciones nucleares Clase I, garantizando la continuidad operativa y la seguridad del sector.
En un movimiento que asegura la continuidad y la alta capacitación en el sensible sector nuclear, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) ha aprobado un conjunto de Autorizaciones Específicas y Renovaciones para el personal que se desempeña en las Instalaciones Clase I. Estas son las instalaciones de mayor criticidad y riesgo potencial, como los reactores nucleares, lo que subraya la importancia de contar con personal altamente calificado y debidamente licenciado.
Las Resoluciones 309/2025 y 340/2025, publicadas en el Boletín Oficial, confirman que los solicitantes han cumplido con todos los rigurosos requisitos de formación y capacitación establecidos por la Norma AR 0.11.1 "Licenciamiento de Personal de Instalaciones Clase I". Este proceso es un pilar fundamental para mantener los estándares de seguridad radiológica y física en el país.
A diferencia de otros casos recientes, la Gerencia Asuntos Administrativos y Recursos de la ARN ha verificado que las "Entidades Responsables" de estas tramitaciones no registran deuda en concepto de tasa regulatoria, lo que indica un cumplimiento fiscal adecuado por parte de estas organizaciones. Esta es una distinción importante que resalta la seriedad con la que se manejan estas operaciones, evitando las controversias que surgen cuando hay deudas pendientes.
El Consejo Asesor para el Licenciamiento de Personal de Instalaciones Clase I (Relevantes) y Clase II y III (No Relevantes) del Ciclo de Combustible Nuclear (CALPIR) ha tenido una participación clave, emitiendo sus actas (N° 4/25 y N° 6/25) que avalan la idoneidad de los profesionales. Este consejo es un filtro esencial para garantizar que solo el personal más competente y preparado reciba las habilitaciones.
Estas aprobaciones son vitales para el funcionamiento ininterrumpido y seguro de las instalaciones nucleares. Aseguran que los operadores, técnicos e ingenieros estén legalmente habilitados para sus tareas, lo que impacta directamente en la eficiencia operativa y, fundamentalmente, en la seguridad radiológica de la población y el medio ambiente. Para las empresas del sector, significa la posibilidad de mantener sus plantillas de personal actualizadas y en regla, evitando interrupciones en sus actividades críticas.
En un país con una actividad nuclear en desarrollo, la constante actualización y licenciamiento del personal es una señal de solidez institucional y compromiso con los más altos estándares internacionales.