Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
En una audaz jugada financiera, el Ministerio de Economía autoriza un canje de deuda entre el Tesoro y el Banco Central por hasta 5 billones de pesos. ¿Un respiro para las arcas públicas o una patada para adelante a los vencimientos?
¡Temblan los mercados! En una movida de alto impacto para la estabilidad financiera del país, las Secretarías de Finanzas y de Hacienda, ambas bajo el ala del Ministerio de Economía, acaban de autorizar una operación de canje de deuda con el Banco Central de la República Argentina (BCRA) por un monto que podría ascender a la escalofriante cifra de CINCO BILLONES DE PESOS (VNO $ 5.000.000.000.000).
La maniobra, plasmada en la Resolución Conjunta 40/2025, implica que el BCRA entregará sus tenencias de "Letras del Tesoro Nacional capitalizables en pesos con vencimiento 29 de agosto de 2025" (LECAP S29G5), de corto plazo, a cambio de una ampliación de la emisión del "Bono del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento 15 de diciembre de 2025" (BONCAP T15D5), que ofrece un plazo ligeramente más extendido.
Esta operación, enmarcada en el artículo 11 del decreto 331/2022 y modificado por el decreto 846/2024, busca "dar cumplimiento a las operaciones previstas en el programa financiero". En criollo: aliviar la presión sobre los vencimientos de deuda inminentes y darle un poco más de aire al Tesoro Nacional.
La determinación de los precios de los instrumentos se realizará el 22 de agosto de 2025, considerando los valores de mercado en Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) con liquidación veinticuatro horas. La liquidación efectiva de la operación está prevista para el 25 de agosto de 2025.
Este tipo de canjes es una herramienta recurrente en la gestión de la deuda pública, especialmente en contextos de alta incertidumbre económica. Alargar los plazos de vencimiento y consolidar deuda en manos del Banco Central puede reducir la necesidad de salir a buscar financiamiento en el mercado en el corto plazo, evitando presiones adicionales sobre la tasa de interés y el tipo de cambio. Sin embargo, los críticos podrían argumentar que es una forma de patear la pelota para adelante, trasladando el problema de vencimientos a una fecha futura, sin resolver la cuestión estructural del déficit fiscal que alimenta la necesidad de nueva deuda. La efectividad de esta medida dependerá, en gran parte, de la confianza que genere en los inversores y de la capacidad del gobierno para mostrar un sendero fiscal sostenible. Para el ciudadano común, estas operaciones son cruciales porque impactan en la capacidad del Estado para financiarse y, en última instancia, en la estabilidad de la economía y el valor de su dinero. Es fundamental seguir de cerca las próximas licitaciones de deuda y los informes del BCRA.