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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) aprobó la venta de lotes incautados en subastas electrónicas realizadas por el Banco Ciudad, un movimiento clave para el fisco y un alerta para el comercio ilegal en la frontera.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), a través de sus dependencias en Paso de los Libres y Santo Tomé, Corrientes, ha dado el visto bueno final a la venta de una importante cantidad de mercaderías que habían sido incautadas y posteriormente subastadas. Se trata de un proceso rutinario pero fundamental para el Estado, que transforma bienes secuestrados en ingresos frescos para las arcas públicas.
Las ventas se realizaron el 3 de julio de 2025 mediante la modalidad de subasta electrónica a través del Banco Ciudad de Buenos Aires, bajo la Subasta N° 3639. Esta metodología digital permite una mayor transparencia y alcance de participantes, optimizando la recuperación de valor de los lotes. Los compradores, una vez que abonen los saldos pendientes y los impuestos correspondientes, estarán autorizados a retirar las mercaderías.
Este tipo de disposiciones, si bien son administrativas, tienen un doble impacto. Por un lado, reafirman el control aduanero sobre el ingreso y egreso de bienes, enviando una señal clara contra el contrabando y las irregularidades comerciales. Por otro, inyectan al mercado bienes a precios competitivos, lo que podría generar cierta dinámica en sectores específicos, aunque el volumen general no sea masivo.
La aprobación de estas ventas por parte de ARCA, en su rol de continuadora de la AFIP en materia aduanera, subraya la eficiencia en la gestión de los bienes incautados, transformando un pasivo (mercadería almacenada) en un activo financiero. Es un recordatorio de que el Estado está activo en la recuperación de valor de aquello que ingresa o egresa ilegalmente del país.
"El Estado no solo confisca, también monetiza lo incautado, y lo hace con transparencia a través de herramientas modernas como las subastas electrónicas."
Es crucial para los comerciantes y la ciudadanía entender que la mercadería secuestrada no se pierde en un limbo, sino que sigue un proceso legal que culmina en su reinserción en el circuito económico formal, siempre bajo la supervisión de entidades como el Banco Ciudad y ARCA.