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En una jugada financiera de alto impacto, el Gobierno y el Banco Central reestructuran pasivos por miles de millones de dólares y billones de pesos, buscando ordenar las cuentas públicas y descomprimir presiones. Este canje masivo de bonos, ¿es un alivio o solo una patada hacia adelante en la compleja economía argentina?
El Ministerio de Economía, a través de sus Secretarías de Finanzas y Hacienda, acaba de lanzar una resolución conjunta explosiva que autoriza un gigantesco canje de deuda con el Banco Central de la República Argentina (BCRA). En lo que se perfila como una maniobra clave para el cierre del año 2025, el Tesoro amplía la emisión de varios instrumentos financieros para absorber otros títulos en manos del Central.
La operación implica la ampliación de bonos en dólares y pesos por sumas siderales:
Estos nuevos (o ampliados) títulos serán entregados al BCRA a cambio de sus tenencias de BONCER TZX28, BONCER TZXD7 y LECAP S16E6. En otras palabras, se busca limpiar parte del balance del Banco Central y reordenar el perfil de vencimientos de la deuda pública, canjeando bonos ajustados por CER (inflación) y otras letras de corto plazo por instrumentos que, en algunos casos, son en dólares y de mayor plazo.
Esta medida, respaldada por la Ley de Presupuesto 2023 (extendida a 2025 por decreto) y una serie de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) de 2023 y 2024, busca descomprimir la presión sobre las arcas estatales y el BCRA. Es una señal de que el Gobierno intenta gestionar su pasivo de manera más activa, aunque algunos críticos podrían interpretarlo como un mero rollover de problemas. Para el ciudadano de a pie, si bien no hay un impacto directo e inmediato en el bolsillo, estas movidas son cruciales para la estabilidad macroeconómica. Una mejor gestión de la deuda puede influir en la confianza de los mercados, la evolución del tipo de cambio y, en última instancia, en la inflación. Los precios de los instrumentos se determinarán en base a los valores de mercado de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), garantizando una referencia transparente en la operación. La clave es si esta estrategia logrará un alivio genuino o si solo postergará los desafíos financieros del país. Estén atentos, porque el futuro de nuestra economía se juega en estas resoluciones técnicas.