El Ministerio de Seguridad Nacional acaba de ser objeto de una profunda reestructuración a través del Decreto 727/2025, una medida que redefine sus objetivos y su organigrama, generando un impacto directo en la gestión de la seguridad del país. La movida, impulsada por el Presidente de la Nación Argentina, busca una "mejor gestión de las competencias asignadas" a la cartera de seguridad, pero no deja de encender alarmas sobre la centralización del poder y el alcance de las nuevas atribuciones.
Entre los cambios más resonantes, el decreto sustituye los objetivos de la Unidad Gabinete de Asesores y, lo más importante, incorpora nuevos objetivos para la Secretaría de Seguridad Nacional. Ahora, esta secretaría tendrá la misión de:
- Asistir al Ministro en el diseño de políticas de bienestar para el personal de las Fuerzas Policiales y de Seguridad Federales.
- Elaborar políticas para el bienestar del personal, incluyendo la atención de la salud física y mental.
- Y el punto más caliente: Intervenir en el control policial externo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), en el marco de la Ley N° 26.102. Esto significa un mayor control directo del Ministerio sobre un área estratégica y sensible como la seguridad en aeropuertos.
Además, se incorporan directamente al Ministerio de Seguridad Nacional nuevas unidades clave: la Dirección del Registro Nacional de Datos Genéticos Vinculados con la Investigación Criminal, la Dirección de Comunicación Institucional y la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal. Esta última, en particular, plantea interrogantes sobre el alcance de las facultades de inteligencia en manos de la cartera.
El decreto también deroga, homologa y reasigna diversos cargos en el Nomenclador de Funciones Ejecutivas del SINEP, lo que implica una redefinición de la jerarquía y las responsabilidades de numerosos funcionarios.
El contexto de esta medida es la reciente transferencia del Registro Nacional de Datos Genéticos al Ministerio de Seguridad (Decreto N° 605/25) y las modificaciones a la Ley de Seguridad Aeroportuaria (Decreto N° 456/25), que ya habían sentado las bases para esta reconfiguración. Si bien el gobierno argumenta que no implica un incremento de unidades organizativas, la centralización de control sobre la PSA y la inteligencia criminal, junto con la gestión de datos genéticos, podría tener , y marca una clara tendencia hacia un Estado más robusto en materia de seguridad. Los ciudadanos deben estar atentos a cómo se implementan estas nuevas facultades.