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Jorge Daniel Ibarra, un "Arquitecto Técnico de Infraestructura Informática" de la Provincia, se jubila con una retribución especial sin reintegro de más de tres millones de pesos. Un beneficio que desata el debate sobre los privilegios en la administración pública.
El Boletín Oficial nos trae una noticia que, para muchos, será indignante y, para otros, un derecho adquirido: la Resolución N° 14-MPCEITGP-2026 y el fragmento de la LEY N° 13.355 confirman la aceptación de la renuncia por jubilación de Jorge Daniel IBARRA, un "Arquitecto Técnico de Infraestructura Informática 'A'" del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica. Pero lo que realmente llama la atención es la cifra de su retribución especial sin cargo de reintegro: PESOS TRES MILLONES DOSCIENTOS DIECIOCHO MIL CIENTO NUEVE ($3.218.109,00.-), equivalente a seis sueldos.
Ibarra, quien revistaba en la Planta Permanente con Estabilidad, Agrupamiento Personal Técnico Informático, Categoría 18, gozaba de varias bonificaciones (115%, 125%, 20% no bonificable y una diferencia salarial por un cargo jerárquico). Ahora, se acoge a los beneficios jubilatorios y, además, a esta suculenta retribución especial que prevé la Ley N° 13.355. La resolución destaca que el agente "reúne la totalidad de los requisitos exigidos" para acceder a este monto, y que no tiene actuaciones sumariales pendientes.
Esta cifra, que supera los tres millones de pesos, reabre el eterno debate sobre los beneficios y privilegios en la administración pública. Mientras muchos ciudadanos luchan por llegar a fin de mes con jubilaciones mínimas, la posibilidad de que un funcionario se retire con un monto tan elevado genera resentimiento y cuestionamientos. ¿Es una recompensa justa por años de servicio y un cumplimiento estricto de la ley, o un ejemplo de las inequidades que persisten en el sistema? El público tendrá su propia opinión sobre este "adiós de oro" en la función pública.