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El Ministerio de Infraestructura bonaerense sacude el tablero con un acuerdo inédito para fiscalizar la obra pública, una millonaria reasignación presupuestaria y un salto a la era digital. ¿Se viene el fin de la caja negra?
La Provincia de Buenos Aires, a través de su Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, está dando que hablar con una serie de movimientos estratégicos que prometen cambiar el panorama de la obra pública. En un intento por desterrar viejas prácticas y abrazar la transparencia, se ha aprobado un Convenio Marco con la ASOCIACIÓN CIVIL GROW-CRECER-DESARROLLO Y DE GÉNERO. Este acuerdo busca fortalecer el “Observatorio de Obras y Servicios Públicos”, una iniciativa clave para que la ciudadanía, junto con organizaciones, pueda monitorear y evaluar la planificación, contratación y ejecución de los proyectos. La meta es clara: mejorar la eficacia, eficiencia e integridad en el gasto público, un reclamo histórico de los bonaerenses.
Pero las novedades no terminan ahí. En un giro hacia la modernización, se ha dado luz verde a la Revisión “G” del Proyecto PNUD ARG/16/013, que busca optimizar la gestión del Ministerio. Lo más jugoso es la transferencia de USD 241.395,65 a un flamante proyecto: el PNUD ARG/24/002, enfocado en la “Innovación digital del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos”. Esto no es un detalle menor; implica una apuesta fuerte por la digitalización, la inteligencia de datos y la transparencia en la administración, buscando procesos más ágiles y una mayor cercanía con la ciudadanía.
Y como si fuera poco, el presupuesto también se recalienta. La Resolución N° 92 autoriza una modificación millonaria al Presupuesto General Ejercicio 2026, incorporando obras clave y reasignando créditos. Se destinan $3.808.010.000 para el ejercicio actual, $4.000.000.000 para el primer diferido y $3.110.000.000 para el segundo diferido, totalizando más de 10.900 millones de pesos. Esta inyección de fondos no solo busca reactivar proyectos con redeterminaciones de precios en trámite, sino también atender nuevas licitaciones. Los ciudadanos verán cómo estas decisiones impactan directamente en el desarrollo de la infraestructura provincial, desde rutas hasta servicios básicos. La gran pregunta es si este "Observatorio" y la apuesta digital serán suficientes para garantizar que cada peso invertido llegue a buen puerto, o si, como tantas veces, la burocracia y la opacidad seguirán ganando la pulseada. El pueblo espera resultados concretos.