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El Gobierno vuelve a postergar la suba de impuestos a los combustibles hasta marzo de 2025, evitando un impacto directo en los precios de nafta y gasoil. ¡Un respiro para el bolsillo en un contexto inflacionario que no da tregua!
En una jugada que trae algo de alivio a los consumidores, el Gobierno Nacional, a través del Decreto N° 51/2025, ha decidido postergar nuevamente los efectos de los incrementos en los montos de los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. Esta medida, que entra en vigencia inmediatamente, difiere la aplicación de las actualizaciones que estaban previstas para el 1° de febrero de 2025.
Con esta decisión, la suba de impuestos correspondientes al primer trimestre calendario de 2024 (parcialmente) y la totalidad de los incrementos del segundo y tercer trimestres de 2024 no se aplicarán hasta el 1° de marzo de 2025. Esto se traduce en que, por ahora, no habrá un aumento adicional en el precio de la nafta y el gasoil directamente derivado de estos impuestos. El Gobierno argumenta que el objetivo es "continuar con la finalidad perseguida a través de los decretos anteriormente señalados", que es básicamente evitar un impacto mayor en la inflación y en el poder adquisitivo.
Desde hace tiempo, se viene aplicando una política de diferimiento de estas actualizaciones, que por ley deberían ajustarse trimestralmente por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC. Esta nueva prórroga, que se suma a una larga lista de decretos similares, genera un respiro momentáneo para el transporte, la logística y, en definitiva, para todos los usuarios de vehículos y consumidores de productos que dependen del combustible. Sin embargo, la pregunta es: ¿hasta cuándo se puede seguir pateando la pelota? El 1° de marzo la presión volverá.