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El Banco Central dio luz verde a Neuquén para extender el plazo de emisión de sus Letras del Tesoro, una bocanada de aire fresco para las finanzas provinciales. Sin embargo, impuso una dura restricción a las entidades financieras: no podrán usar fondos en moneda extranjera de sus pasivos para suscribir las letras en dólares.
La provincia de Neuquén recibió una noticia agridulce del Banco Central de la República Argentina (BCRA) a través de la Comunicación "A" 8179/2025. Por un lado, la entidad monetaria "no formuló observaciones" a la ampliación del plazo para que la provincia emita y liquide sus Letras del Tesoro, en el marco del "Programa de Letras del Tesoro Ley 3.426". Esto significa un alivio crucial para las arcas neuquinas, que ahora tienen más margen para gestionar su financiamiento en un contexto económico complejo.
La letra chica de la comunicación es lo que genera ruido en el sector financiero. El BCRA fue enfático: las entidades financieras intervinientes "no podrán aplicar los recursos en moneda extranjera obtenidos de sus pasivos por intermediación financiera a la suscripción de las citadas letras denominadas en dólares estadounidenses". En criollo, los bancos no podrán usar los dólares que captan de sus clientes para comprar las letras en dólares de Neuquén. Esta restricción, enmarcada en la política de crédito, busca evitar la dolarización indirecta de la deuda provincial a través del sistema financiero local y mantener el control sobre los flujos de divisas. Si bien da flexibilidad a Neuquén, impone un corsé a la forma en que los bancos pueden participar, lo que podría afectar la demanda de estas letras y, en última instancia, elevar el costo de financiamiento para la provincia o forzarla a buscar fondos en pesos.
Para el ciudadano de a pie, esta medida subraya la delicada situación de las finanzas provinciales y la constante vigilancia del BCRA sobre cualquier movimiento que pueda presionar el mercado cambiario. Es un claro ejemplo de la intervención estatal para direccionar el financiamiento y gestionar la escasez de divisas, con un ojo puesto en la estabilidad macroeconómica.